jueves, 30 de septiembre de 2010

I.H:. Fernando Figueredo Socarrás

          Por Hno:. Jesús Marcos García
            Ex-Maestro de la Resp. Logia “Montecristi”
           
            Existen cinco Ex-Grandes Maestros de la Masonería Cubana estrechamente relacionados con la historia de la Masonería Palaceña. Ellos son los Ilustres Hermanos Fernando Figueredo Socarrás, Coronel del Ejército Libertador, Francisco Sánchez Curbelo,  Carlos Piñeiro Crespo, Luis Romero Márquez y Facundo P. Díaz.
                Comenzaremos con el Hermano Fernando Figueredo Socarrás. El I.H:. Figueredo nació en Camagüey el día 9 de Febrero del año 1846. De muy niño sus padres se trasladan para Bayamo, que era el pueblo natal de su padre Bernardo. En Bayamo hace sus primeras letras con José María Izaguirre, cubano prestigioso que diera tantas glorias a la patria. Adolescente lo envían a La Habana para estudiar en una academia militar. En el año 1864 su padre lo llevó a Nueva York para que ampliara sus estudios, ingresando en el colegio francés de Elías Charriere, junto a un hijo de Carlos Manuel de Céspedes, Rafael Montoro y Federico Mora.
                Figueredo tiene vocacíón para estudiar la carrera de Ingeniería, y se matricula en la Universidad de Troy. No termina la carrera por el inicio de la Guerra de los Diez Años. El día 10 del mes de Octubre del año 1868 él se encontraba de vacaciones en Bayamo y desde el primer momento se incorpora a la lucha. Céspedes que conoce su talento y buena educación, lo nombra ayudante. Posteriormente ocupa el cargo de Jefe del Estado Mayor del Primer Cuerpo del Ejército a las ordenes del VH:. Manuel Calvar. Es designado Diputado a la Cámara de Representantes y ocupa en la misma el cargo de secretario.
                El I.H:. Figueredo estuvo presente en la “Protesta de Baraguá” y fue elegido para que fuera uno de los cuatro que habrían de redactar las bases constitutivas por las que se regirían los patriotas en armas y la futura organización para un Gobierno Provisional. Para dirigir el nuevo gobierno nombran de presidente a Manuel Calvar y éste lo designa su secretario.
                En los momentos de su alzamiento en la Manigua Redentora era Aprendiz Masón. Se había iniciado a principios del año 1868 en la Logia “King Salomón” de los valles de Nueva York. En los campos de Cuba Libre funcionaba la Resp. Logia “Independencia”, bajo Bóveda Celeste, de la que era su Venerable Maestro el VH:. Carlos Manuel de Céspedes, logia en la que vieron la luz masónica prominentes figuras de nuestra independencia. A ella se afilia y toma en la misma los grados de Compañero y Maestro. De esta logia fue Primer Vigilante y Secretario. En la manigua cubana se unió en matrimonio con la manzanillera Juana Antúnez, terminada la guerra legalizó su matrimonio y tuvieron nueve hijos.
                Cuando decide retirarse del país, con el fracaso de la guerra, lo hace para Santo Domingo. En Santo Domingo estuvo poco tiempo, pasando a residir permanentemente en  los Estados Unidos, fijando su residencia en Key West. En Cayo Hueso trabaja de tenedor de libros en distintos comercios, fue profesor de Instrucción Pública y lo nombran Superintendente. Hizo política activa y lo nombran Representante del Condado de Monroe, fue Concejal y Alcalde Municipal de West Tampa y miembro de la Legislatura del Estado. Desempeñó altos cargos en la aduana. El VH:. José Martí lo nombra Sub-Delegado del Partido Revolucionario Cubano en la Florida.
                Durante su estancia en Santo Domingo se afilia a la Logia “Restauración” y legaliza sus grados. En Key West se afilia a la Logia “Félix Varela” y más tarde, junto a otros cubanos, funda la Logia “Francisco Vicente Aguilera”, siendo electo su Venerable Maestro. Este cargo lo ocupa hasta el año 1898 en el cual regresa a Cuba. Al finalizar la Guerra del año 1895 viene a Cuba, bajo la intervención del Gobierno Norteamericano, y ocupa el cargo de Gobernación y Estado. Fue Jefe de Vista de la Aduana de Cienfuegos y de La Habana. Ocupó el cargo de Director de Comunicaciones y es nombrado Tesorero General de la República, cargo que desempeño hasta el año 1924 en que se jubiló.
                En el gobierno del VH:. José Miguel Gómez se fundó la Academia de Historia de Cuba y el I.H:. Figueredo es designado su presidente. Escribió dos libros de un alto valor histórico: “La Revolución de Yara” e “Iniciadores y Primeros Mártires de la Revolución Cubana”. Escribió muchas conferencias, de alto valor cultural, patrióticas y masónicas. En la revista “La Gran Logia”, escribió unas crónicas muy interesantes, a veces las tituló “Mis visitas a Oriente” y otras veces las titulaba “Otra vez a Oriente”.
                A su regreso a la patria coopera en la reorganización de la Gran Logia de Cuba. Tiene que trasladarse para Cienfuegos, por su trabajo y se afilia a la Resp. Logia “Fernandina de Jagua”. A su regreso a La Habana funda la Resp. Logia “Cuba” en el mes de Abril del año 1900, de la cual fue su Venerable Maestro durante varios años. Ayuda a la fundación de la Logia “Island Lodge”. Perteneció a la Meritísima Asociación de Veteranos Masones, ocupando en la misma el cargo de Vice Decano y Decano. Representaba en nuestra Gran Logia a las Grandes Logias de Carolina del Sur e Indiana.
                Militó en la Masonería Filosófica y poseía el Grado 33 de la misma. En el año 1912 fue Gran Maestro de Ceremonias de las Cuerpos Filosóficos.  En la Gran Logia de la Isla de Cuba, ocupa el cargo de Diputado Gran Maestro en los años 1901 al 1903 y en el año 1906. En el año 1907 es elegido Gran Maestro: en el año 1910 es electo Gran Tesorero, cargo que ocupa hasta el 13 del mes de Abril del año 1929 en que falleció. La Gran Logia, atendiendo los grandes méritos frente a la Gran Tesorería, le otorga el título de Gran Tesorero de Honor y Ad-Vitam. En su año de Gran Maestro, 1907, reorganiza algunas logias y funda otras en lugares donde no las había.
                En el Municipio de Los Palacios, el día16 del mes de Abril del año 1906 es fundada la Logia “Montecristi”, bajo la obediencia de otro Gran Oriente y el I.H:. Figueredo se propone fundar en los valles palaceños una logia bajo la obediencia de la Gran Logia que él presidía. Para estos fines solicita de los ciudadanos Antonio Valdés Valdés, Alfredo Valdés Viña, Feliberto Ascuy Pérez, Tomás Calderón Romero, José de la Luz Román Morejón y Juan Martinez Pérez que reciban la luz masónica en la Resp. Logia “Luz de Candelaria”, logia que trabajaba bajo la obediencia de la Gran Logia de la Isla de Cuba.
                Realizado este hecho, ya Maestros Masones y conjuntamente con el hermano Fernando Aladro Morales fundan el día 17 del mes de Septiembre del año 1907 la Logia “Luz de Los Palacios”, que batió sus columnas el día 30 del mes de  Octubre del año 1910.
                Figueredo muchas veces expresó: “Los dos amores de mi vida son mi Patria y la Masonería. Falleció el día 13 del mes de Abril del año 1929. En uno de sus mensajes como Gran Maestro, el I.H: Figueredo decía. “Llevemos siempre, siempre sin interrupción a la práctica ante el mundo profano, que nos observa, nos estudia, nos admira o nos critica, las sagradas teorías que forman la base de nuestra Institución y que nos sirven de práctica en el santuario de la logia. Tomémosla siempre en todos los actos de la vida, de norma, a fin de que vivamos respetados y muramos sentidos. Realicemos de hecho lo que predicamos. Seamos unidos, afectuosos y justos unos con los otros y honrados siempre para todos, únicos medios que podrían, paso a paso, ir arrancando a nuestro pueblo y a nuestra sociedad la venda de prejuicios que cubre sus ojos y qué hace que, por ignorancia o mala fe, seamos los masones mirados con insidiosa predisposición y nuestra hermandad con infundados y amenazantes temores”.
                El I.H:. Figueredo es recordado dentro de las grandes figuras que ha tenido la patria y la masonería. En él nos encontramos al ciudadano digno, al patriota fiel y al masón bueno y generoso que supo cumplir a cabalidad con sus deberes humanos.
I.H:. Francisco Sánchez Curbelo

Por VH:. Jesús Marcos García

                Otro Gran Maestro de la Masonería Cubana que insidió directamente en la vida de la Resp. y Meritoria Logia “Montecristi” lo fue el IH:. Francisco Sánchez Curbelo.
                La Logia “Montecristi” que se había fundado el día 16 del mes de Abril del año 1906, se disuelve el día 26 del mes de Junio del año 1910. A finales del año 1911 los hermanos Manuel María Moreno, Julio Lorenzo Fernández, Antonio Linares Prieto y Francisco Gutierrez Ruenes, residentes en el municipio y miembros de la Logia “Vida Espontánea” de San Cristóbal, comienzan a realizar labor de aglutinamiento fraternal para nuevamente levantar columnas en estos valles. Son secundados en sus empeños por los hermanos Alberto Gómez Rodríguez de “Paz y Concordia”, Juan Pérez Llanes de “Luz de Candelaria”, Manuel Fernández Trevejo y Waldo Ruiz Machado de “Hijos de América”, todos sedentarios en el municipio.
                A la iniciativa y llamado de estos hermanos se suman un numeroso grupo de hermanos de las disueltas logias “Montecristi”, “Luz de Los Palacios” y “San Andrés” de Paso Real. El día 4 del mes de Abril del año 1912, después de aunar voluntades y vencer dificultades creadas por criterios personales, se reunen, eligen cuadro y solicitan Carta Dispensa, en esta oportunidad a la Gran Logia de la Isla de Cuba.
                La Carta Dispensa les fue concedida el día 8 del mes de Mayo del año 1912, por el Muy Resp. Gran Maestro de la Gran Logia de la Isla de Cuba, IH:. Francisco Sánchez Curbelo, ejerciendo como Venerable Maestro el VH:. Antonio Valdés Valdés, Pablo Maruri como Primer Vigilante y Tomás Calderón Bustillo como Segundo Vigilante. La Gran Logia de la Isla de Cuba, por gestiones personales de su Gran Maestro, el IH:. Sánchez Curbelo, durante más de tres años los estuvo prorrogando, pero al no subsanar los problemas existentes la Serenísima Alta Cámara en la Sesión Semestral del año 1915 les retiró la Carta Dispensa.
                En los siete años que permaneció como Gran Maestro el IH:. Sánchez Curbelo, se fundaron en el territorio nacional 48 logias, se reorganizaron 4 y se disolvieron solamente tres logias, dentro de ellas “Montecristi”.
                En el anuario de la Gran Logia de la Isla de Cuba del año 1912 se da como fecha  de fundación de la Logia “Montecristi” el día 4 del mes de Abril del año 1912. Por ser en esta fecha cuando se reunen y solicitan Carta Dispensa a la Gran Logia de la Isla de Cuba, hoy Gran Logia de Cuba de AL. y AM. La logia “Montecristi” en sus inicios pertenecía al Gran Oriente Nacional de Cuba y era práctica de la Gran Logia de la Isla de Cuba tomar como fecha de fundación de las logias el momento que pasaban a estar jurisdiccionadas a la misma.
                El IH:. Francisco Sánchez Curbelo nació en Güines, Provincia de La Habana, el día 29 del mes de Enero del año 1862. Estudia y se hace abogado y notario, estableciendo su bufete en dicha villa. Sánchez Curbelo en Güines fue una institución, no hubo un centro de actividad social que no recibiera el apoyo y la cooperación de su entusiasmo y de su gran cultura. Prestó una gran ayuda a la Cruz Roja de la localidad, al cuerpo de bomberos, a la iglesia y finalmente al liceo y a la Logia “Mayabeque”. Posteriormente se traslada para La Habana y se hace cargo de la secretaría de la Cruz Roja, cargo que desempeñó hasta su muerte.
                Vivió siempre rodeado de una aureola de dignidad y decoro, hombre honrado, serio y muy generoso. Su bufete no era un comercio para la explotación, todo lo contrario, era un templo donde se rendía culto a la justicia, sin distinción de jerarquías ni clases.
                Constituyó  un hogar y tuvo una larga familia, sus hijos varones fueron masones, uno de ellos, Virgilio Sánchez Ocejo fue Maestro de la Logia “Compañeros del Silencio” y Alberto, vocal de la Comisión Judicial de la Gran Logia.
                A todo hombre altruista y generoso, como lo era Sánchez Curbelo, la masonería lo inquieta y le llama la atención. Es una ley natural que su puesto de honor estuviera en la Institución de la Escuadra y el Compás, porque era un hombre de espíritu amplio y fraternalmente humano. Llega al seno de la masonería con edad madura, 47 años de edad, pero emprende un trabajo tan intenso en su logia, que logra destacarse y ésta le confía cargos delicados desde su llegada, los que cumple con perfección.
                Es iniciado en la Resp. Logia “Mayabeque”, el día 8 del mes de Mayo de 1909, toma el grado de Compañero Masón el día 1 del mes de Junio y es exaltado al Sublime Grado de Maestro Masón el día 15 de ese propio mes y año. En las elecciones de su logia en el mes de Diciembre es electo para Representante a la Gran Logia. En la primera sesión de la Gran Logia que asiste, es elegido al cargo de Gran Primer Diácono y Vocal de la Comisión Judicial en el año 1910. En el año 1911 es electo Gran Maestro de Ceremonias y nombrado Presidente de la Comisión Judicial.
                En el año 1912 Sánchez Curbelo es quien se vislumbra para el cargo de Gran Maestro, pero la ley masónica establece que para ocupar este cargo es preciso llevar diez años en el grado de Maestro Masón, o haber sido Venerable Maestro de su logia. Curbelo no estaba comprendido dentro de la ley para ocupar esa alta investidura. Para que quedara legalmente habilitado fue preciso que el Maestro de su Logia “Mayabeque”, que lo era el VH:. Gustavo Aponte, renunciara al cargo y se hicieran elecciones parciales, donde es electo Sánchez Curbelo.
                Con menos de tres años de Maestro Masón resulta electo Gran Maestro y es reelecto consecutivamente hasta el año 1919, que pierde frente al IH:. Erasmo Regueiferos por un solo voto.
                Un masón que lleva poco tiempo en la Orden y se ve en la alta investidura de Gran Maestro, aunque posea mucha cultura en el mundo profano, siempre se ha de pensar y poner en dudas si podrá salir airoso sin dificultades. Este es el caso de Sánchez Curbelo, pero si es reelecto siete veces como él lo fue, tiene que haber dado pruebas de un talento extraordinario, complaciente y saber aunar voluntades para salir triunfante de la gran prueba.
                A los pocos meses de ocupar el cargo de Gran Maestro surgió en la provincia de Oriente la llamada “Guerra Racista”, el alzamiento de los negros el día 20 del mes de Mayo del año 1912, nucleados por el Partido Independiente de la Raza de Color y lidereados por los altos oficiales del Ejército Libetador Evaristo Estenóz y Pedro Ivonet. Guerra que costara tantas vidas valiosas a nuestra patria. El Gran Maestro Curbelo no olvidó los deberes institucionales, envía ayuda para las víctimas y solicita de las logias que se mantuvieran unidas.
                Cuando se sienta en la Silla Salomónica se encuentra que los muebles de la Gran Logia se encuentran bastante deteriorados y que se debían diez mil pesos de hipoteca. Repara el mobiliario, acondiciona un despacho con muebles nuevos y en el primer año de su mandato pagó cinco mil pesos de la hipoteca y el resto en el segundo año.
                Funda la Biblioteca de la Gran Logia de Cuba y crea en la misma el Centro Cultural Obrero. Presta ayuda a los tabaqueros que están sin trabajo por motivos de la Primera Guerra Mundial y tuvo la feliz iniciativa de crear la Galería de los Ex-Grandes Maestros en la Gran Logia, donde se exhiben los retratos al óleo de los Ex-Grandes Maestros que ha tenido la Masonería Cubana.
                En el año 1917 surge otra revolución en Cuba, el alzamiento de los liberales, y él no se descuida, envía mensajes a las logias recomendando la unión y la comprensión entre todos sus miembros por el bien de la patria y de la masonería. El IH:. Sánchez Curbelo levantó la economía de la Gran Logia, dejando un saldo bastante elevado, de acuerdo a la época.
                Organizó excursiones a distintas provincias y fue una preocupación de su parte que en cada pueblo hubiera una logia masónica. Al inaugurarse la estatua de José Martí en el Parque Central de La Habana, es invitada la Gran Logia y consumió un turno en la tribuna el VH:. Dionisio Peón, en representación de la Masonería Cubana.
                Puso en práctica los préstamos a las logias que deseaban fabricar sus templos, haciendo posible con ello que muchas logias fabricaran su casa templo. Al hacer entrega del cargo de Gran Maestro, sigue trabajando con el mismo entusiasmo. Es nombrado Presidente de de la Comisión Judicial de la Gran Logia en el año 1923, y electo como el primer Presidente de la Corte Suprema de Justicia Masónica, cuando fuera creada por Don Carlos Piñeiro y Crespo. Era Gran Representante de la Gran Logia de Rhode Island.
                En su mensaje anual que lee a la Alta Cámara en el año 1917 y que él titula “La Maldita Guerra”, por existir alzados en armas en casi toda la República, entre muchas cosas nos decía: “Qué importa que haya hombres de buena voluntad, que practiquen virtudes educativas y enseñen a nuestro pueblo, que estén respaldados por instituciones de distintas órdenes que los secunden, si en la realidad de la vida republicana hay un fuerte núcleo de ciudadanos que no las conocen y no las practican, que por sus egoísmos y ambiciones desenfrenadas llevan al seno de nuestra sociedad el germen venenoso de las malas intenciones y  procederes, para destruir siempre, en lugar de reconstruir y edificar el edificio social de bases sólidas de amor y justica. El remedio más urgente y eficaz, y la masonería, que es la primera de todas las intituciones humanas, debe con todo el vivismo que les es peculiar acometerlo: Hay que ir al pueblo, enseñando a esta generación humana y cuidadana y a la que ha de sucedernos, cual es el derecho patrio, cuales son los deberes del hombre para con sus semejantes en un pueblo libre, donde la soberanía de los Poderes Públicos parte del seno del propio pueblo; hay que hacer la sana crítica a los hipócritas, que con cinismo extraordinario se han apoderado de la representación pública, preteriendo a los mejores elementos preparados de la Patria, para enseñoreados ellos con la representación pública y social, desde allí corromper al pueblo en sus costumbres y llevarlo por el camino de su irredimible perdición. No podemos, no, permanecer  indiferentes y alejados de esas situaciones perversas y malsanas, porque hacerlo así a más de cobarde, sería criminal. No sólo porque se daña a la Patria y a la familia, sino que se falta a lo que la sociedad universal reclama de todos los componentes de ella para llegar a la meta del ideal acariciado por los que gozan con la práctica del bien y el amor al prójimo, el cumplimiento de los deberes cívicos que forman al buen ciudadano”.
                El IH:. Sánchez Curbelo, como Gran Maestro tuvo que hacer frente a situaciones de gran envergadura: dos guerras civiles y la Primera Guerra Mundial y siempre supo colocar la Institución Masónica en una posición decorosa y digna, acorde a sus deberes para con la Patria y la sociedad.
                Su muerte, ocurrida el día 2 del mes de Junio del año 1933, y su sepelio fue una verdadera manifestación de duelo, con representaciones desde las clases más humildes, hasta las más altas esferas sociales y políticas del país. De la Villa de Güines fue a sus funerales y entierro un carro de bomberos con sus ocupantes debidamente uniformados. La Cruz Roja Cubana también estuvo presente, asistiendo, además, la representación oficial del Presidente de la República y los Cuerpos Legislativos. El duelo fue despedido por el IH:. Germán Wolter del Río. Su muerte constituyó una sensible pérdida para la Patria y para la Masonería.



I.H:. Carlos M. Piñeiro y Crespo
Por VH:. Hno. Jesús Marcos García

              
En la noche del día 29 del mes de Febrero del año 1924 se constituye la Logia “Montecristi”, en el hogar del VH:. Ramón Fiallo Borges, quien fungía como Venerable Maestro, para dar comienzo a la tercera y última etapa de reorganización del taller palaceño. En esta oportunidad bajo la obediencia de la Gran Logia Occidental, con sede en Güines, Provincia de La Habana.
                Se encontraban presentes una comisión de la Logia “Paz y Concordia”, de los valles de Pinar del Río, compuesta por los Hnos: Francisco Cueto, Federico García, Antonio Piñeiro, así como el VH:. José Alberto Bec, Venerable Maestro de la logia pinareña y representante del Gran Maestro de la Gran Logia Occidental, quienes eran portadores de la Carta Dispensa concedida por este Gran Oriente a la Logia “Montecristi”, cuyo permiso de constitución fue solicitado con anterioridad.
                El día 23 del mes de Julio de ese propio año 1924 la Logia “Montecristi” le niega obediencia a la Gran Logia Occidental y solicita su regularización a la Gran Logia de Cuba y AL y AM, en ese momento Gran Logia de la Isla de Cuba, único y universalmente reconocido Gran Oriente en Cuba.
                En la Sesión Semestral celebrada por la Gran Logia los días 26 y 27 del mes de Septiembre del año 1925 en Guantánamo, Oriente, la Alta Cámara acuerda concederle la Carta Patente a la Logia “Montecristi”, convirtiéndola, a partir de ese momento, en una logia justa, perfecta y regular al estar jurisdiccionada a una Gran Logia regular.
                El IH:. Carlos M. Piñeiro y Crespo, Gran Maestro de la Gran Logia, se dirige a la Logia “Montecristi”, además de felicitarla por su regularización, le solicita que señalen el día en que puede venir a Los Palacios para hacer entrega de la Carta Patente, consagrar la logia y tomarle el juramento de adhesión a la Gran Logia a los funcionarios y miembros de “Montecristi”.
                En la sesión extraordinaria celebrada por la Logia “Montecristi” el lunes día 30 del mes de Noviembre del año 1925 se acordó fijar la fecha del domingo 20 del mes de Diciembre del año 1925 para llevar a efectos este magno y feliz acontecimiento.
                En esa propia sesión extraordinaria también se acordó efectuar un explendido banquete para la ocasión. Los hermanos Higinio Alvarez, José María Pérez, Javier Ipsán Blanco, Cayetano Guerrero González, Wenceslao Acosta y Bernardo Romero fueron nombrados para la Comisión de Adorno. La Comisión de Recibo y Orden estuvo formada de los Hnos:. José María Pérez y Antonio Valdés; la de Gobierno, la integraron los Hnos:. Ramón Fiallo, Julián López y Estanislao Mesa. Al hermano José María Fernández se le asignó la responsabilidad de todo lo concerniente con la cocina.
                Los hermanos de “Montecristi” deseaban que este importante acontecimiento de su recién reorganizada logia y donde nacía la regularidad masónica, estuviera matizado de colorido y ambiente festivo, aunque tuvieran que hacer esfuerzo y sacrificio. Se invitaron al banquete a las autoridades del pueblo, las sociedades, los familiares de los masones y otras personalidades. Doce jovencitas vestidas con los colores de la bandera sirvieron las mesas. Las columnas de las edificaciones en las calles principales fueron engalanadas con pencas de guano y los estallidos de los voladores en el cielo palaceño le hacían saber al pueblo el júbilo de los masones. El Hno:. Pedro Liz Cabezas donó las lechonas que fueron necesarias, las viandas y ensaladas.
                En horas del mediodía del domingo día 20 del mes de Diciembre del año 1925 arribó a Los Palacios, el IH:. Dr., Carlos Manuel Piñeiro y Crespo, Gran Maestro de la Gran Logia de la Isla de Cuba, para hacer entrega, y a la vez dotar a la Logia “Montecristi” del documento que la constituye como logia y le dice al mundo de su legalidad y regularidad masónica: LA CARTA PATENTE. Documento donde constan los nombres de los V.Hnos:. Ramón Fiallo Borges, Antonio Valdés Valdés y Julián López Suárez, Maestro y Vigilantes en esa oportunidad, y que se encuentra en el Oriente de “Montecristi”.
                Al Gran Maestro lo acompañaban Grandes Funcionarios y miembros de su Gabinete de Trabajo. Fueron recibidos muy fraternal y cordialmente por la dirección de la Logia “Montecristi” y su membresía, así como por las autoridades del pueblo y las clases vivas.
                Primeramente se procedió a un desfile masónico por el pueblo y posteriormente se procedió al banquete. El Gran Maestro constituyó la Gran Logia en la Casa-Templo de la Logia “Montecristi”, situada en la Calle José Martí No. 95, antigua Calle Antonio Núñez. Constituída la Gran Logia el IH:. Piñeiro le tomó el juramento de adhesión a los funcionarios y hermanos de “Montecristi” presentes, consagró la logia y le entregó al Venerable Maestro, VH:. Ramón Fiallo Borges, la Carta Patente, todo lo que realizó por el ritual de costumbre y usos y costumbres de la Antigua Masonería. Facultó al Maestro de “Montecristi” para que le tomara a los hermanos que no pudieron estar presentes el juramento de adhesión.
                El Gran Maestro en su discurso felicitó a la Logia “Montecristi” por su constitución, elogió los esfuerzos y el sacrificio sostenido y le vaticinó un futuro cierto y halagüeño dentro de la masonería y en su función de logia. Al percatarse de la pobreza del templo de “Montecristi”, carente de mobiliario adecuado y de algunos símbolos masónicos, le regaló de su peculio personal las tres estatuas que han de estar presentes en todo tempo masónico: Minerva, Hércules y Venus.
                El IH:. Carlos M. Piñeiro y Crespo nació en La Habana el día 13 del mes de Septiembre del año 1880. Su padre fue empleado de los Ferrocarriles de Cuba y Masón. En el año 1896 se gradúa de bachiller. Ingresa en la Universidad de La Habana y el día 3 del mes de Julio del año 1902, obtiene el título de Doctor en Medicina. En la propia Universidad de La Habana se gradúa en el año 1924 de Abogado. El IH:. Don Carlos tuvo una vida muy activa, tanto en la medicina, como en el derecho.
                Ejerció la medicina en el Hospital “Reina Mercedes”, en los Servicios Médicos Municipales de La Habana, Médico Forense de La Habana, Profesor y Director de la Escuela Normal de Maestros en La Habana, Vice-Director del Sanatorio Marverdi, miembro de la directiva de la Asociación Médica, Delegado al Cuarto Congreso Médico Nacional, miembro de la directiva de la Asociación de la Prensa-Médica Cubana, miembro de la Asamblea Universitaria de La Habana, Presidente de la Asociación Médica de La Habana, Secretario de la Federación Médica de Cuba y muchas actividades en el campo de la medicina y sus medios de información.
                También se dedicó al periodismo. Fue director propietario de la revista “27 de Noviembre” y redactor del semanario “Democracia”, que dirigía José Manuel Cortina. Fue redactor del diario “La Liga Patriótica”, director de la revista “La Clase Médica” y la denominada “Archivos de Medicina Mental”. Colaboró en los periódicos “La Discusión”, “La Noche” y “Acción” y en las revistas “Médico y Cirugía de La Habana”, “El Boletín Médico”, “Medicina Legal” y “Sumario Médico Social”.
                La política conoció de sus inquietudes. Se desempeñó como vocal del Partido Nacional, presidente del Comité del Partido Liberal en el Cerro y delegado a la Asamblea Nacional de dicho partido hasta el año 1918. Presidente del Comité del Partido Popular, Presidente del ABC en el Cerro. En el año 1940 es electo delegado suplente a la Asamblea Constituyente.
                Su vida en la masonería la comenzó el día 5 del mes de Octubre del año 1907, al recibir la iniciación en la Resp. Logia “Hijos de América”, de La Habana. En su Madre Logia ocupa los cargos de Orador y Venerable Maestro. En el año 1924 se retira de “Hijos de América” y se afilia a la Resp. Logia “Amor Fraternal”, donde lo eligen Representante a la Alta Cámara. Vuelve al seno de su Madre Logia “Hijos de América” en el año 1936 y ésta años más tarde lo elige Limosnero, a pesar de su alta investidura como Ex-Maestro de la Logia y de Ex-Gran Maestro de la Gran Logia. En el año 1957 se retira de “Hijos de América” para fundar la logia “Amistad”, en la cual permaneció hasta su muerte el día 1 del mes de Abril del año 1969, con 53 años de actividad masónica. En la Gran Logia, primeramente ocupa el cargo de Patrono del Templo, vocal de la Comisión de Codificación y otros. Es electo al cargo de Gran Maestro para los años 1925, 1926 y 1927 hasta el mes de Marzo del año 1928.
                En el año 1934 es electo nuevamente al cargo de Gran Maestro con un magnífico programa y en su mensaje expone: “No llego a este cargo, en el que son tan grandes las responsabilidades, sin un programa concreto; anhelo la intensificación de la disciplina, sin la cual no hay orden efectivo; ansío traducir en acción positiva la solidaridad entre los miembros todos de la Orden; quiero que nuestra conducta sea norma para el poder público y ejemplo para los ciudadanos; que no falte ninguna población de Cuba sin un taller masónico que propague y difunda nuestros credos relevantes”. Don Carlos llega a la Gran Maestría dispuesto a crear los medios de ajuste necesarios para la consolidación de la Gran Logia.
                Piensa en la construcción de un Gran Templo, mejora las condiciones del actual; crea el Auxilio Masónico; la Comisión de Instrucción Masónica y pone a funcionar la Biblioteca de la Gran Logia. Funda nuevas logias y se atrae para la Gran Logia las Logias “Carlos Manuel de Céspedes”, “Colón”, “Montecristi”, “Vida Espóntánea”, “Conciliación”, “Paz y Concordia”, “Renacimiento Masónico” y “El Mundo Marcha”, que trabajaban en la irregularidad.
                Era exigente en el respeto a las leyes, con un amplio espíritu de justicia, con un profundo sentido de la superación a que debe aspirar cada masón para poder conseguir que nuestra conducta sea norma para el poder público y ejemplo para los ciudadanos.
                En los primeros años de su gobierno masónico, el país iba en prosperidad, fueron años florecientes y la institución y las logias crecieron, pero del año 1930 al año 1936 fueron violentos, la mayoría de las logias pasaron por crisis económicas. Don Carlos, hombre de experiencia, logra que la Gran Logia rebase ese colapso económico. Su talento, su cultura y su amor a la patria y a la masonería, lo inspiran y pretende de esta forma hacer depositario en el corazón de los masones la alta responsabilidad que nos está señalada en momentos difíciles.
                Mantuvo estrechas relaciones de amistad y fraternidad con la Logia “Montecristi”. Se construyó una confortable casa de recreo en el vecino pueblo de San Diego de los Baños y cada vez que venía de temporada a este territorio visitaba a “Montecristi”.
                Se considera como uno de los Grandes Maestros más talentosos que ha tenido la Gran Logia de Cuba. Todos le decían el Viejo Piñeiro y con su hijo, IH:. Carlos M. Piñeiro y del Cueto que también fue Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba, por diez años, y presidente de la Confederación Masónica Inter-Americana (CMI), llegaron a constituir una institución dentro de la masonería cubana. El IH:. Roberto L. Ferrer Rodríguez, que fue un extraordinario Gran Maestro y declarado “Faro Luminoso de la Masonería Cubana”, fue uno de sus discípulos preferidos y siempre hablaba con orgullo que su maestro en masonería lo fue el “Viejo Piñeiro”.
                Siendo el IH:. Ferrer Gran Maestro de la Gran Logia, la Alta Cámara acuerda reconocerle a la Logia “Montecristi” la fecha del día 16 del mes de Abril del año 1906, como fecha de su fundación, al presentarse la documentación histórica y probarse la continuidad de la logia en sus distintas etapas. En ese año, el IH:. Ferrer asistió al último aniversario que festejaba la Logia “Montecristi”, en aquella errada fecha del día 29 del mes de Octubre. En su discurso de cierre, como Gran Maestro, manifestaba: “Es un privilegio para mí el cerrar el ciclo de aniversarios de esta logia, que un día abrió mi maestro en masonería, a quien más he admirado y del que tanto aprendí. La presencia espiritual del Viejo Piñeiro está constantemente presente en la Logia “Montecristi”, así como trabaja y funciona “Montecristi” es como él deseaba y luchaba porque trabajaran las logias”.
                Falleció el día 1 del mes de Abril del año 1969. El IH:. Roberto L. Ferrer tuvo a su cargo la despedida del duelo. Ahogado su pecho por un profundo dolor que produce el despedir para siempre a un buen amigo y hermano masón y a un gran cubano. Logró, con brillantes y profundas palabras, derramar sobre su tumba lágrimas brotadas del alma de cada uno de los masones que concurrieron a ese piadoso acto, como un último homenaje a quien supo con su actuación y sabios consejos ser Padre Espiritual de la Masonería Cubana.

 
I.H:. Luis Romero Márquez

Por VH:. Jesús Marcos García

               
Dentro del amplio abanico de maravillas que nos presenta la masonería para el mejoramiento de nuestra condición de personas y el disfrute espiritual, está el de ser un medio ideal para establecer una sólida amistad y fecunda fraternidad con hombres virtuosos pertenecientes a sus filas, que en la mayoría de los casos, fuera de ella, hubieran vivido constantemente separados.
                El hombre que le interesa el ordenamiento de su vida socialmente, sabe: que la vida no se limita solamente al nacimiento. Que está en la obligación de buscar en su propia existencia los elementos que le permitan fijar y mantener principios permanentes de conducta y relaciones adecuadas con los demás.
                La masonería, además de enseñarnos a amar, exaltar y defender los valores morales, también nos sirve de vehículo para aumentar nuestras relaciones humanas con hombres, que sin su concurso, pasarían inadvertidos en nuestras vidas por no pertenecer a nuestro entorno social, laboral, familiar y de vecindad.
                Entre las grandes y fructíferas relaciones de amistad y fraternidad, cual rico trofeo ha conquistado “Montecristi” en su bregar masónico para su membresía, se encuentra la mantenida con el IH:. Luis Romero Márquez, Ex-Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba.
                Los primeros contactos fraternales de la logia palaceña con el IH:. Romero Márquez fueron a través del VH:. René Nardo Ipsán, durante su veneratura y presencia en la Gran Logia como Gran Segundo Diácono, en la década de los años sesenta.
                El VH:. Fausto A. Rodríguez Echevarría al ocupar el sitial salomónico de “Montecristi” amplió y robusteció estas relaciones. En igual sentido se han proyectado los venerables maestros sucesores.
                Hermano de personalidad distinguida, afable, educado en su trato, servicial y adornado con otras tantas virtudes humanas que hacen de él un legítimo masón y excelente ciudadano. De su profesión médica ha hecho un sacerdocio; prodigando servicios y favores al que lo ha necesitado y estando presente en todo momento su desinterés sin límites. Solamente se ha dejado guiar en su humano proceder por el sentimiento del deber cumplido.
                Muchas son las deudas de gratitud contraídas por los masones palaceños con el hermano Romero. Los hermanos de “Montecristi” nunca podrán olvidar aquellos difíciles años de la década de los setenta, que ante la carencia de especialidades médicas en la provincia, este querido hermano, haciendo uso de sus grandes relaciones, siempre estaba dispuesto a buscar la hospitalización y el especialista requerido para los hermanos de esta logia, sus familiares y, en algunos casos, sus amigos. Durante veinte años le estuvo realizando las instalaciones a “Montecristi”, como también se ha contado con su asidua presencia en los actos aniversarios.
                Nace en la ciudad de Pinar del Rio en el seno de una familia humilde y llena de virtudes ciudadanas. Su padre fue un distinguido masón del cuatro de la Logia “Solano Ramos”.
                En su niñez visitaba Los Palacios. Estas visitas iban dirigidas al hogar de la Señora “Loló” (la conserje). Desde muy temprana edad dio muestras de su inteligencia y el deseo de superación cultural. Contó en todo momento con el respaldo y apoyo de sus padres, sobre todo su abnegada y dulce madre; quienes hicieron grandes sacrificios para que Luisito estudiara y se convirtiera en médico.
                A los 18 años de edad se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de la capital pinareña. Ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana y se recibe como médico en el año 1959.
                Guiado por su afán de saber y ansias de superación emprende de inmediato la carrera de especialización, graduándose en el año 1961 de Especialista en Diagnósticos Radiológicos.
                Al ejercicio de la profesión de radiólogo ha dedicado su vida laboral y la mayor parte de su existencia. Obteniendo tanto prestigio y reconocimiento en su trabajo profesional, por su dedicación y rigor científico, que lo llevaron a formar parte del claustro de profesores de la Universidad de La Habana.
                A la temprana edad de catorce años comienza su larga y meritoria vida masónica, al ingresar en la Logia Ajefista “Paz y Fraternidad” de Pinar del Río, permaneciendo en ella hasta cumplir su mayoría de edad. En el día 5 del mes de Junio del año 1951 ve la luz masónica en la Resp., Meritísima y Centenaria Logia “Amor Fraternal” de los valles de La Habana. En el mes de Octubre del propio año ascendió al grado de Compañero Masón y la Cámara del Medio de “Amor Fraternal” lo enviste del Sublime Grado de Maestro Masón en el mes de Marzo del año 1953.
                En esta logia, la más antigua del occidente del país, de una ejecutoria ejemplar y brillante historial, ocupó los cargos siguientes: Segundo Diácono en el año 1966, Segundo Vigilante en el año 1967, Primer Vigilante en el año 1968. En pago a su destacada labor y méritos adquiridos en el año 1969 ocupa el cargo de Venerable Maestro de la centenaria logia.
                Perteneció a esa pléyade de hermanos que en los momentos más difíciles que le tocó vivir la masonería cubana en el presente siglo, etapa que estuvo marcada por la incomprensión e intolerancia en el campo ideológico para con nuestra augusta orden, supo luchar tesoneramente para mantener vigente los ideales y postulados masónicos en nuestra patria.
                Como resultado de su fecunda y fraternal actividad masónica, ocupa en el año 1967 la vice-presidencia de la Comisión de Asistencia Social de la Gran Logia; en el año 1968, Presidente de la Comisión de Divulgación y Publicidad y en el año 1970 es nombrado Presidente de la Comisión de Relaciones Fraternales de la Gran Logia.
                En el año 1970 ingresó en la Asociación de Constructores Masones y en el año 1971 pasa a ser miembro de la Meritísima Asociación de Veteranos Masones, donde ocupa el cargo de Orador.
                El nombre de Romero Márquez ya sólo no permanece en el marco de su logia y en la región habanera, sino que traspasa todas las fronteras del territorio nacional y se convierte en una figura masónica nacional.
                Como pago a sus desvelos, su capacidad organizativa, su constancia y su incesante batallar masónico en las Elecciones Generales de la Gran Logia, en el mes de Marzo del año 1971, resulta electo para ocupar el cargo de Diputado Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba. Desde cuyo cargo trabaja intensamente en rescate de la estabilidad masónica, que se había quebrantado profundamente motivado por una serie de situaciones adversas que gravitaban desfavorablemente en contra de la masonería.
                Gran parte de los masones cubanos esperaban confiados que el Gran Maestro apoyado en las Elecciones Generales de la Gran Logia en el año 1973, por las principales figuras de la Gran Logia en ese momento, fuera el IH:. Romero Márquez. Por una parte, por ser el Diputado Gran Maestro y corresponderle la nominación, como tradicionalmente se había hecho anteriormente y, por otra parte, en reciprocidad a su magnífico trabajo, popularidad y profesionalismo competente para desempeñar el cargo.
                Fue todo lo contrario. Se actuó con ligereza por parte de los que en ese momento estaban obligados a dar muestras de mesura y no precipitarse pasionalmente en actuaciones que condujeran a la masonería cubana a la desestabilización por el descontento e inconformidad de una gran parte de la membresía. Era de vital importancia el mantener la unidad, preservar los valores fraternales de la institución y no alterar el ritmo de convivencia armoniosa y espiritual de los masones cubanos. El momento así lo exigía.
                El hermano Romero, apoyado y respaldado por una inmensa cantidad de logias y hermanos en todo el país, aspira a la Gran Maestría. Esto trajo por consiguiente momentos muy difíciles y de quebrantos a la masonería cubana. Se desbordaron las pasiones, muchas logias vieron divididas sus filas, al ocupar los hermanos posiciones antagónicas, con los correspondientes enfrentamientos. Tambien se vieron logias afectadas en sus relaciones con otras logias hermanas. En la propia Gran Logia no existió una posición generalizada, al apoyar varios Grandes Funcionarios a Romero Márquez.
                La Logia “Montecristi” desde el primer momento marcó su derrotero a seguir: apoyar al VH:. Luis Romero Márques en sus aspiraciones por considerarlas correctas y justas. Posición que mantuvo inalterable en los años siguientes, hasta que el querido hermano se coronó con el triunfo merecido.
                En las Elecciones Generales de la Gran Logia del año 1973 el IH:. Romero no alcanzó el triunfo deseado. Tenaz y estoico prosiguió en sus aspiraciones y cada día se distinguía por un trabajo fraternal más intenso. Visitaba logias a todo lo largo y ancho del país, impartía conferencias y aumentaba su trabajo filantrópico. En las elecciones del año 1975 tampoco pudo ceñirse en su frente la corona de laurel.
                En las Elecciones Generales del año 1977 recibe el fruto de su incesante batallar, sus desvelos y su fecundo y amoroso trabajo fraternal, es elegido Muy Resp. Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba.
                Desde la más alta posición de la masonería cubana, supo darle esplendor a la institución. Mantuvo y defendió con valentía, dignidad y firmeza los principios masónicos y los Antiguos Límites, afrontando con firmeza todas las dificultades que se le presentaron.
                El IH:. Luis Romero Márquez, durante su paso por la Gran Maestría, así como su vida masónica, se ha caracterizado por una constante preocupación por la disciplina logial, la superación integral del masón a través de programas culturales, filosóficos y espirituales.
                Deseando transitar por la masonería filosófica, para ensanchar aún más y pulimentarse en este mundo, ingresa en el mes de Octubre del año 1966 en su filas. Recibiendo de la Masonería Escocesa en el año 1975, como culminación a su fructífero trabajo en el seno de la misma, el Grado 33 que le otorga el Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba.
                Por su proyección en su larga vida masónica, que está identificada y avalada por una magnífica conducta, identificación y abnegación, le han valido para que una gran cantidad de logias, en justo reconocimiento, lo hayan nombrado Miembro de Honor de su cuadro.
                La Resp. y Meritoria Logia “Montecristi” le concedió esta condición el día 5 del mes de Marzo del año 1975. En este propio año recibe de la Gran Logia de Cuba el Premio al Mérito Masónico.
                Una personalidad masónica de la magnitud alcanzada por Romero, trasciende las fronteras del ámbito nacional y ocupa espacio internacionalmente. En el mes de Diciembre del año 1982 la Resp. Logia “Máximo Gómez No. 38” de República Dominicana lo nombra Miembro de Honor y el día 24 del mes de Octubre del año 1983, la Gran Logia de la República Dominicana le otorga el Gran Mérito Masónico, recibiendo medalla y diploma.
                En la actualidad es el Gran Representante de la Gran Logia “Valle de México”, ante la Gran Logia de Cuba.
                Los masones cubanos, y muy especialmente los de “Montecristi”, podemos a diario exclamar: “Gracias Masonería, muchas gracias, por servirnos de puente y poder llegar a hombres como Luis Romero Márquez”.

 
IH:. Facundo P. Díaz Díaz

Por VH:. Jesús Marcos García

                Todos aquellos que dentro del mundo de la masonería tuvimos la dicha de conocer y tratar íntimamente con el IH:. Facundo, jamás se borrará de nuestras mentes aquel masón ejemplar y debemos admitir su amistad e intimidad como un exquisito regalo, ribeteado y adornado con dones espirituales, que la Institución de la Escuadra y el Compás concede a los comprometidos con su causa, para que los hombres de buena voluntad se conozcan y se acerquen entre sí.
                Si en el seno de la masonería fue ejemplo a seguir, en su vida ciudadana también se distinguió como esposo amoroso, padre ejemplarizante y amigo en quien se podía confiar y acudir. Dueño de un porte carismático. Era alto, trigueño y de extremidades bien proporcionadas. Su andar y forma de hablar claramente lo vinculaban con el hombre de tierra adentro.
                En su rostro estaba reflejada la nobleza, ingenuidad, bondad y generosidad del guajiro cubano. Signos inconfundibles que llevan por vida los hombres que nacieron y se criaron en contacto directo con la naturaleza. Muy amante del folklore y costumbres campesinas, sobre todo su prosa. Su niñez y juventud no fue la del niño favorecido por la fortuna de sus padres, sino, más bien, la del que al asomarse a la vida tiene que hacerlo desplegando en toda su amplitud la condición de hombre. En combate directo contra los obstáculos de la vida va puliendo su personalidad, labrándose una posición relevante a la luz de su conducta y constancia.
                Nació el hermano Facundo Primitivo en el Barrio Lajas, Consolación del Sur, Pinar del Río. Trabajó muy rudamente en las distintas faenas agrícolas, hasta que en el año 1935 emigró para La Habana en busca de mejores condiciones de vida. En la capital de la república aprendió el oficio de carpintero, logrando montar una carpintería de gran escala que le proporcionaron grandes mejoras económicas. Se casó en el pueblo de Consolación del Sur, lugar donde residía la novia, con la Señorita Juana María Martínez Ravelo. De esta unión le nacieron 9 hijos, tres varones murieron de días de nacidos. Quedando 3 varones, tres hembras y una hija de crianza.
                Constituído su hogar y encaminada su vida, se interesa por la masonería, solicita su iniciación y el día 22 del mes de Abril del año 1940 es iniciado en la Resp. Logia “Caballeros del Sol”, en los valles de La Habana. Recibe el ascenso el día 23 del mes de Septiembre del propio año y con fecha 1 del mes de Marzo del año 1941 se le otorga el Sublime Grado de Maestro Masón. Al comenzar a dar sus primeros pasos dentro de la logia, lo hace desplegando tanta fraternidad y responsabilidad que en el año 1942 es elegido Primer Experto y en el año 1943 ocupa el cargo de Maestro de Ceremonias. En la primera vigilancia se sienta en el año 1945.
                Por su alto concepto del deber y otras virtudes que lo distinguen, se gana de sus hermanos de logia el respeto, admiración y confianza y lo eligen para ocupar el cargo de Venerable Maestro en el año 1948. Su actuación como Maestro fue tan ejemplar que fue elegido para ocupar esa alta responsabilidad en varios períodos más. En su logia también ocupó los cargos de Orador, Tesorero y Representante ante la Gran Logia. El cargo de Representante lo ocupó por más de 25 años, rindiendo hermosas jornadas en el Parlamento Masónico.
                A la Gran Logia de Cuba llega como miembro de la Comisión de Actos y de Instrucción Masónica y después presidente de la Comisión de Coordinación Funcional. Desempeñó el cargo de Gran Maestro de Ceremonias para el período de los años 1969 a 1971. Sirvió a varios Grandes Maestros como Diputado Gran Maestro de Distrito, cargo que ocupó por varios años. Ingresó en la Meritísima Asociación de Veteranos Masones de Cuba en el mes de Junio del año 1962, habiendo desempeñado en dicha asociación, los cargos de Vice-Decano en el año  1974 y Decano del año 1976 al año 1978.
                Con el propósito de adquirir más conocimientos sobre la masonería y pulimentarse en su filosofía, hacia la Masonería Filosófica dirige sus pasos. Ingresa en la Logia Cápitular “Claudio J. Vermay” de los valles de La Habana y el día 29 del mes de Marzo del año 1953 recibe el Grado 18. El Grado 30 lo obtiene en el Consejo de Caballeros Kadosh “Habana No. 3” y el 32 en el consistorio “Santiago No. 1”. El Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba le confiere el Grado 33 el día 12 del mes de Julio del año 1969.
                El IH:. Facundo sabía que la lección principal de la doctrina masónica consiste en demostrar que el hombre posee una fuerza creadora, “capaz de producir lo que debe ser”. Un principio que armonizaba con los fundamentos de su pensamiento y acción: él aportaba a nuestra Institución el ejemplo de su vida.
                La masonería siempre ha mantenido como condición, el principio de selección para escoger sus dirigentes, basándose para ello en los méritos que han puesto en evidencia durante un período, más o menos largo, en su labor masónica y su vida profana.
                No fue ajeno a este proceso la elevación del IH:. Facundo para ocupar la Gran Maestría de la Gran Logia de Cuba en el período del año 1981 al año 1983. Llegó a este altísimo cargo después de un duro bregar por cimentar su personalidad, apoyado en un espíritu de lucha que bullía en su interior. Era hombre acostumbrado a forjarse a si mismo en el duro quehacer de la vida, al golpe crudo del martillo sobre el yunque de la existencia.
                Como Gran Maestro desplegó una ingente labor al frente de los destinos de la Masonería Cubana. Sometió el Gran Templo Nacional Masónico a un intenso trabajo de remodelación. Bajo su Gran Maestría se permitió, por las autoridades cubanas, el participar en eventos masónicos internacionales. Representando a la Masonería Cubana en la reunión de la Confederación Masónica Interamericana celebrada en el año 1982 en Perú, después de veinte años de ausencia de los masones cubanos a esos eventos.
                Buscando una mejor y operativa organización para la masonería, crea su programa de trabajo y en el mismo se contempla la designación de asesores provinciales. Para Asesor Provincial del Gran Maestro en la provincia de Pinar del Rio, designó al VH:. Jesús Marcos García, Venerable Maestro de “Montecristi” y Diputado Gran Maestro de Distrito. La Logia “Montecristi” acuerda apoyar y respaldar a su Maestro en el trabajo de la Asesoría Provincial. Se crea alrededor de él un grupo de hermanos experimentados, que lo secundan y a la vez le sirven de asesores en su trabajo.
                Dentro del programa que le presentó la Asesoría en Pinar del Rio al Gran Maestro Facundo estaba contemplado el celebrar el aniversario de las logias pinareñas con suculentos banquetes. Todas las logias de la región vueltabajera embellecieron sus templos y celebraron sus aniversarios, algunas distantes varios años de la última celebración. El Gran Maestro Facundo estuvo presente en todos los aniversarios, al igual que nutridas comisiones de la Logia “Montecristi”.
                El paso del ciclón “Alberto” por la parte más occidental de la provincia pinareña causó grandes estragos. Inmediatamente el hermano Facundo, acompañado de grandes funcionarios y del Asesor Provincial, se presentó en el pueblo de San Juan y Martínez, uno de los más afectados, y personalmente visitó a los hermanos damnificados. Días después lo hizo el hermano Jesús Marcos García, Asesor Provincial, a Guane, Mantua y otros lugares, acompañado de hermanos de “Montecristi”.
                Meses más tarde un tornado se hizo sentir en Los Palacios, damnificando a algunos hermanos de “Montecristi” y a la viuda del VH:. Jerónimo Martínez, los que recibieron de inmediato el socorro económico del Gran Maestro Facundo Primitivo.
                Sentía un gran amor y admiración por la Logia “Montecristi”, lo que hacía saber en sus discursos como Gran Maestro en otras logias hermanas. Elogiando y poniendo de ejemplo el brillante trabajo de la “Logia de Los Palacios, como él decía, en lugares tan distantes como Guantánamo, Santiago de Cuba y Baracoa. Indujo a su logia “Caballeros del Sol” para que presentara a la Gran Logia la moción en solicitud de la condición de meritoria para “Montecristi”, moción que fue apoyada por más de un centenar de logias. También su Madre Logia presentó moción a la Alta Cámara que se le reconociera a “Montecristi” el día 16 del mes de Abril del año 1906, como fecha de su fundación, donde se hizo un minucioso trabajo de investigación histórica y se comprobó su continuidad.
                Facundo era modesto, laborioso, reflexivo y muy sencillo. Recibía la crítica con respeto y la diatriba con desprecio; porque nació para amar y no para aborrecer. Su imagen física correspondía a su fígura moral y su forma de ser. Siempre era el mismo, lo era cuando llegó a la Gran Maestría, comportándose como un modesto y sencillo miembro de la Institución.
                Aún bulle en nuestras mentes el recuerdo de sus discursos en los aniversarios de las logias pinareñas. En más de una oportunidad, refiriéndose a su vida, le oímos decir: “yo ví  por primera vez un foco eléctrico a los 17 años de edad, montado en un caballito y sin zapatos”. O aquellos finales efusivos, donde exclamaba: “guajiros echen pa ´alante, que si yo llegué, ustedes también pueden llegar”. Terminado su período como Gran Maestro siguió trabajando por la masonería con el mismo entusiasmo creativo. Se dedicó a escribir la vida de los Ex-Grandes Maestros y fue presidente del Museo de la Gran Logia.
                Al comenzar su marcha la Antorcha de la Fraternidad Pinareña, surgida de “Montecristi”, el Gran Maestro IH:. Roberto L. Ferrer Rodríguez lo nombra director del recorrido de la antorcha. Acompañando a éste símbolo masónico por casi todas las logias de Cuba, hasta que la llevó triunfalmente a la recóndita Logia “Honor” de Baracoa.
                En su vida masónica recibió muchos honores, todos merecidos, entre los mismos se destacan: Premios a la Constancia por 25, 40 y 50 años, Premio al Mérito Masónico, Gran Premio al Mérito Andrés Puentes Badell, Miembro de Honor de más de un centenar de logias, Gran Representante de la Gran Logia de la Florida, Diplomas de Reconocimiento y Gratitud de muchas logias hermanas, Miembro de Honor de la Gran Logia de Pernambuco (Brasil), de la Gran Logia del Perú y de la Resp. Logia “Máximo Gómez No. 38”, de República Dominicana. La Gran Logia de República Dominicana le concedió Medalla del Mérito Masónico y la Confederación Masónica Interamericana (CMI), le otorgó Medalla Conmemorativa de la XII Asamblea. La Logia “Montecristi” le concedió la Membresía de Honor y el diploma alusivo a este honor lo mantenía en la sala de su hogar, como testimonio al gran amor y respeto que sentía por este taller.
                Observando, sin apasionamiento, la trayectoría seguida por el IH:. Facundo P. Díaz Díaz en la Masonería de Cuba, nos confirma en el criterio del valor y lo que significa para forjar personalidades relevantes, la fuerza de voluntad y la perseverancia puestas al servicio de las causas nobles.
                Así vivió este hermano, entregado en cuerpo y alma a su amada institución. Falleció el día 30 del mes de Mayo del año 1995. Todo se cumplió como él dijo y dejó escrito en su diario. La muerte le llegó sin que se cumpliera su mayor anhelo: ser investido con la Orden de Benemérito de la Masonería Cubana, condición que para él solicitó, mediante moción, la Resp. y Meritoria Logia “Montecristi” a la Gran Logia. Encontrándose esta moción en el trámite de referendum logial, como es de ley, en el momento de su muerte. El hermano Facundo fue respetado y querido por todos y nunca será olvidado. Siempre será recordado como un “Masón de Siempre”.

Relación de Venerables Maestros de la
Resp. Logia “Montecristi”
Hasta el Año 2000

Primera Etapa:
 1).- Luis Romero Ravelo (1906-10)
 Segunda Etapa:
 2).- Antonio Valdés Valdés (1912-15)


 Tercera y Última Etapa:


 3).-Ramón Fiallo Borges (1924-27)
 4).-Antonio Valdés Valdés (1928-32)        15).-José Menéndez Cardama (1949)
 5).-Pablo Más Díaz (1933-36)                   16).-Aurelio Fúster Crespo (1950)
 6).-Mariano Méndez Fernández (1937)      17).-Secundino Fernández Caderno (1951-53)
 7).-Higinio Hevia Hano (1938)                   18).-Félix María Fernández (1954-59)
 8).-Mariano Méndez Fernández (1939)      19).-Lucilo Díaz Fernández (1960)
 9).-José Menéndez Cardama (1940)           20).-José Antonio Ipsán Hernández (1961)
10).-Mateo Gómez  (1941-44)                    21).-René Nardo Ipsán (1962-1969)
11).-José María Pérez Paula (1945)             22).-Fausto A. Rodríguez Echevarria (1970-74)
12).-Nicolás Morales Suteras (1946)           23).-Jesús Marcos García Vázquez (1975-85)
13).-Aurelio Fúster Crespo (1947)               24).-Manuel González Hernández (1986)
14).-José Diaz López (1948)                        25).-Jesús Marcos García Vázquez (1987-96)
                                                                     26).-Armando Ramos Rodríguez (1997)
                                                                     27).-Francisco González Hano (1998)
                                                                     28).-Jesús Marcos García Vázquez (1999-2000)


            Nota: El VH:. Aurelio Fúster Crespo, renunció al cargo de Maestro con fecha 10 de Mayo del año 1950, asumiendo el cargo por S/Reglamentaria el VH:. Dr. Nicolás Morales Suteras.



Primeros Miembros de la Resp., Logia "Montecristi"

(I) iniciación (A) ascenso (E) exaltación
                                                   
                1).- Oscar Viera Torres                     
I  23-06-06     A 13-07-06       E 13-08-06
                2).- Atanasio Massola                     
23-06-06            13-07-06           21-12-06
                3).- Francisco Gutiérrez   Ruenes
                           23-06-06             13-07-06
                4).- Carlos Llauró Galicias                
29-06-06            13-07-06          21-12-06
                5).- Juan H. Corvo                             
                             13-07-06           04-01-07                
                6).- Antonio García                           
13-07-06           04-01-07          10-05-07
                7).- José Gómez Ropero                                                                        
                                                           13-08-06
                8).- Leoncio Pérez Capote                                            
                             13-07-06                
                9).- Gustavo Cruz Rodríguez           
15-02-07                                                
             10).- Santiago Tejera Pérez                                              
                           23-03-07                
             11).- Froilán Núñez González              
05-04-07                
             12).- Pedro Costa Barreiro                  
03-05-07           31-05-07
             13).- Ricardo Hernández                      
03-05-07
             14).- Serafín García Álvarez                
03-05-07             31-05-07
             15).- Salomé Pérez                                
03-05-07             31-05-07
             16).- Ramón Fiallo Borges                   
17-05-07
             17).- Oswaldo Sierra Molinet             
 17-05-07





NOMBRES SIMBÓLICOS DE LOS FUNDADORES DE LA RESP., LOGIA "MONTECRISTI"

La masonería es considerada por los enciclopedistas como una sociedad secreta. Es cierto que en la Edad Media y siglos posteriores a esa época, la masonería, en respuesta a las persecuciones del Santo Oficio y de sistemas de gobiernos absolutistas, se vio en la necesidad de funcionar como una sociedad secreta. El libre pensamiento y la doctrina de emancipación de la conciencia humana, sustentados y defendidos estos principios por la institución en aquellos oscuros tiempos, sirvieron para que los regímenes monárquicos, totalitaristas y esclavistas, así como la Santa Sede que se consideraba con el supremo derecho de determinar sobre la conciencia y pensamiento del ser humano, viesen en la masonería a un enemigo potencial. Recibiendo la Institución Orgánica de la Moralidad dos condenas papales.

Ante los peligros a que estaban expuestos los masones, a veces hasta el de muerte, las logias tenían que reunirse para celebrar sesiones en lugares muy secretos y los masones, para mayor seguridad y encubrir su condición de masones, utilizaban nombres simbólicos.

La masonería no es, ni nunca ha sido una sociedad secreta. Las circunstancias la obligaron a adoptar esta condición. Es una sociedad con secretos y los secretos de la masonería, contraseñas, toques, medios de reconocimiento y rituales, no pueden revelarse, pero su fin y objeto, la redención del hombre por el hombre, deben proclamarse y los miembros de la masonería pueden identificarse como masones y decir que lo son.

Durante años, después que cesaron las persecuciones contra la masonería, sus miembros siguieron con la costumbre de utilizar seudónimos. Los fundadores y  miembros de la Logia "Montecristi", en sus comienzos utilizaban esta práctica.

Sus nombres propios y simbólicos:

Luis Romero Ravelo = QUIRIA
Avelino Anrrecia = PAULA
Estanislao Mesa = AURORA
Eufemio Capetillo = BELÉN
Francisco Quevedo = PISUEGRA
Francisco Gutiérrez = ISIDORA
José Gómez Ropero = ALCÁZARES
Leoncio Pérez Capote = SANTA CRUZ
Atanasio Massola = LUZ
Antonio García = RÍOS
Carlos Llauró Galicias = JAIME
Juan Hilario Corvo = DIÓGENES
Santiago Tejera Pérez = FRANCISCO
Pedro Costa Barreiro = SAN DIEGO
Serafín Álvarez García = ANTONIO
Salomé Pérez = CANDELARIA
Ricardo Hernández = PEDRO
Gustavo Cruz Rodríguez = JOSÉ
Froilán Núñez Rodríguez = BERNABÉ
Ramón Fiallo Borges = PALACIOS
Oswaldo Sierra Molinet = HOMOBONO