viernes, 3 de septiembre de 2010

Crónicas=Circuito Occidental

Las Tenidas del Circuito Occidental
Todavía se habla, por hermanos de avanzada edad y un rico historial dentro de la Institución, de aquellas recordadas tenidas del Circuito Occidental....y lo que representaron para la masonería cubana. En nuestra patria el primer día del año 1959 amaneció con el triunfo de una revolución armada. A la luz de esta revolución se instauró en Cuba un sistema de gobierno totalmente diferente a las convencionales y tradicionales formas gubernamentales, hasta el momento conocidas.

En la Resp. Logia "Gral. Narciso López, de los
Valles de Bahia Honda. Aparecen los hermanos
Claudio Ibarra, René Nardo, Roberto Velis, Juan A.
Cabezas ("Luz de Candelaria"), Osvaldo Gotera,
Efrén Toledo, José C. Pedroso (Lencho), Evelio Velis y
Leonel Nardo (sentado).
No se estaba en presencia de un simple cambio político, de un gobierno por otro, y donde solamente se viese afectada la estructura político-militar que sirvieron de pilares al gobierno derrocado. Se estaba a la vista de algo más profundo, totalmente radical, de una transformación que invadiría todos los campos en que se desenvolvía la nación y mantendría en constante agitación a las masas. El nuevo sistema político gobernante, antagonizaba con todas las formas de vida establecida por la sociedad tradicional.

La masonería, uno de los principales exponentes de la sociedad civil en Cuba, que dogmatizaba su existencia en la creencia de un Ser Supremo y en su trabajo redentor y moralizador se hace acompañar de los valores espirituales, no podía ser ajena a esta transformación y su consiguiente ideología. La masonería cubana, en su lucha y afán por existir, nunca antes se había enfrentado a una situación de esta índole.

Los masones cubanos con hidalguía y estoicismo se enfrentaron y desafiaron la furia del coloniaje español y la venganza del Santo Oficio, pero esta era una situación completamente diferente. Era un enfrentamiento en el campo de las ideas y donde la masonería estaba indefensa. Por los efectos de la propaganda y acción ideológica desplegada, todos los sectores y organizaciones en Cuba se vieron en sus raíces sacudidas y alterado el ritmo de su convivencia.

En la Resp. Logia "Gral. Pedro Díaz Molina", de los Valles de
Cabañas. Aparecen los hermanos, Avelino Rodríguez,
Eleuterio León Medina y Abelardo Dancausse.
Las logias masónicas, nucleadas en su gran mayoría por hermanos pertenecientes a las denominadas clases vivas y campo fecundo en las distintas manifestaciones del pensamiento social, se vieron estremecidas en sus propias  raíces; su razón de existir peligraba. Abierta y públicamente se le reconocía a la masonería su brillante y dinámica proyección social y humanitaria en el pasado, pero se le negaba su razón de ser en el presente. Muchos hermanos abandonaron sus filas, para abrazar la nueva ideología gobernante, y expresaban que en Cuba se había instaurado un sistema político que haría realidad los postulados masónicos.

En aquellos días una interrogante se hizo sentir: ¿Podría la masonería en Cuba salir airosa de la gran prueba que le esperaba? ¿Podría la masonería trabajar y realizar su misión dentro de un sistema ideológicamente adverso? Esta interrogante se tornaba más preocupante y vaticinaba un futuro desafortunado al tener como experiencia el destino de la Institución en los países de Europa Oriental, donde imperaban sistemas políticos similares  al implantado en Cuba.

Los que se hacían estas interrogantes no tuvieron en consideración que en Cuba, la masonería siempre funcionó diferente a los países europeos. En Europa, basándose en una línea más ortodoxa, la orden se comporta, para la admisión de sus miembros, similar a formas del Siglo XVIII. Ha sido una masonería con cierta influencia clasista en la selección de sus integrantes, no así en su funcionamiento.

En la Resp. Logia "Luz de Mantua", de los Valles
de Mantua. Aparecen los hermanos Nicolás Ramos,
Juan A. Cabezas ("Luz de Candelaria"), Augusto
Martínez, Claudio Ibarra y Julián Díaz.
La masonería en Cuba, en todas sus épocas, siempre ha tenido las puertas abiertas a las distintas capas sociales de la población. No ha sido una masonería de frac y guantes blancos, solamente se ha interesado por las buenas costumbres y virtudes de los que vienen a formar parte de sus filas.

Al estar nucleada de las distintas esferas sociales y tener más contacto con el pueblo, es por lo que resiste la acometida de la transformación. No sucediendo en la misma forma con la de los países de Europa del Este, que al estar integrada de una clase elite y ser esta clase marginada, o eliminada, en la lucha de clases que identifican y acompañan a la transformación, la propia masonería se auto-destruye. Ante los primeros desprendimientos e intenciones del nuevo sistema de excluir del ámbito social a todo aquello que pugnase con sus fundamentos ideológicos, los masones se aprestaron a defender la vigencia de la masonería.

Los Grandes Maestros abandonaron su refrigerado despacho y su hasta entonces, vida protocolar al frente de la masonería e hicieron acto de presencia en las logias con el objeto de levantar y fortalecer el espíritu masónico, tan necesitado en aquellos tiempos. A todo lo largo y ancho del territorio nacional se crearon y organizaron actos de masividad masónica y en estos actos los oradores, con elocuentes discursos, defendían la presencia de la masonería, en todo momento y bajo cualquier circunstancia.

Surgieron, para estos actos de masividad masónica, encuentros inter-logias, lo mismo de carácter regional que provincial. Las logias de Marianao, fundaron el Circuito de Logias de Marianao y en igual sentido las Logias de la Llanura de Colón en Matanzas, y así en otros lugares del país. Lo importante y única vía aconsejable era el reunir en actos de esta naturaleza la mayor cantidad posible de hermanos masones, para alimentar el ideal, el ideal en los principios sustentados por la Institución y que los masones percibieran una sensación de fortalecimiento y unidad en la masonería.

En la parte más occidental de la Isla se crearon las “Tenidas del Circuito Occidental”, que agrupaban a todas las logias pinareñas. Efectuándose un encuentro todos los meses en una logia distinta. También asistían a estos convites fraternales, valiosos y dignos hermanos de logias habaneras. Este movimiento tuvo su centro de partida en la Logia “Luz de Occidente” de Guanajay, a finales del propio año 1959.

La Respetable Logia “Montecristi” con gran entusiasmo fraternal calorizó y apoyó estos encuentros. Una comisión representativa de su taller, con su Venerable Maestro al frente, estaba presente en cada una de las citas de las Tenidas del Circuito Occidental. Los oradores de “Montecristi”, a través de su verbo, vertieron en estas históricas sesiones toda su fe y experanza en que los justos y nobles ideales de la masonería cada día se arraigaran más entre sus adeptos y fortalecidos espiritualmente, sepan defender y hacer prevalecer la Augusta Orden de la Escuadra y el Compás.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Bodas Masónicas

BODAS MASÓNICAS

20 de Mayo del año 1959. La Resp., Meritoria y Centenaria Logia "Montecristi", se viste de gala en la ocasión de celebrarse el matrimonio masónico a todo ritual de la Señorita Aida Díaz Ramírez, hija del hermano Emilio Díaz, con el hermano René González Ledesma. Evento bajo la dirección del equipo de ceremonias de la Resp. Logia "Vida Espontánea", de los valles de San Cristóbal, Pinar del Río, bajo la dirección del Hermano Guillermo Ovies.

Aparecen en las fotos, entre la nutrida concurrencia, entre otros, los hermanos de "Montecristi", Mario Hevia, José Menéndez, Oscar Ipsán, Francisco Salgado, José María Lam, Luis Fúster, José María Fernández, Vicente Capote, Hermano Sanjorge, Osvaldo Gotera, Emilio Díaz, Juan Pérez y varios que no hemos podido identificar. En una de las fotos aparecen ante el Ara la niña Julia Núñez y el niño Osvaldo Lázaro Gotera, que participaron en la ceremonia.





29 de Marzo del año 1975. En el Templo Gótico de la Gran Logia de Cuba, y bajo la dirección del equipo de ceremonias de la Respetable Logia "Hijos de Antonio Maceo", tiene lugar la ceremonia con motivo del matrimonio masónico del Venerable Hermano Jesús Marcos García Vázquez, Maestro de la Resp. Logia "Montecristi", con la Señorita Martha Álvarez Cardoso.

Nuestra Herencia

Nuestra Herencia

Cuando se menciona el término herencia, a la mente de todos acude de inmediato un bien material o una suma de dinero que recibimos, como caída del cielo, de un familiar fallecido, o de un amigo, y que en un acto de última voluntad testó estos bienes a favor nuestro. En el transcurso de nuestra existencia recibimos otras herencias que en nada se relacionan a bienes materiales o económicos. Nuestras vidas están totalmente influenciadas por legados que, en el comienzo de la misma, recibimos de la familia donde nacimos y cuyas costumbres e idiosincracia influyen considerablemente en nuestro ser.

Posteriormente, a medida que crecemos y nos desarrollamos como personas, otras influencias se presentan en nuestras vidas que, favorables o desfavorables, intervienen en la formación de nuestro carácter, personalidad y sentimientos y como un sello inconfundible nos marca de por vida. Estas influencias pueden ser también heredadas o transmitidas de amistades con quienes mantenemos íntimas relaciones en los años juveniles; la escuela, la religión que adoptamos y la lectura y asimilación de libros y otros materiales que nos forman ideológicamente y nos marcan el camino a seguir.

La logia, centro de unidad de hombres seleccionados y mancomunados en la búsqueda y práctica de un determinado fin, es también lugar receptor de hermosas herencias espirituales que recibe en sus primeros pasos de los hombres que la fundaron y la conducen, casi en pañales, en busca de las metas soñadas. Las cualidades y virtudes de sus fundadores es quien ayuda a formar la logia en sus comienzos y dotarla de una personalidad que la distinguirá durante toda su existencia. Esta primera simiente beneficiosa recibida de sus pioneros, la logia la conservará como un valioso tesoro y lo compartirá con las generaciones futuras, quienes, como celosos guardianes de tan edificante y gloriosa herencia, cuidarán de ella y servirá como un faro que le guíe el camino.

Los masones que se reunieron en la noche del día 29 del mes de Febrero del año 1924 para reorganizar la Logia “Montecristi”, en lo que sería su tercera y última etapa, eran hermanos pertenecientes a la primera etapa del año 1906 y a la segunda del año 1912. En estos hermanos se encontraban presentes las amarguras sufridas por los reveses recibidos en sus deseos de mantener en posición vertical las columnas de su logia. Pero los animaba en sus empeños la fe y el ansia de triunfar, demostrados por su tesón y voluntad. Ellos conocieron de los errores cometidos en el pasado y estaban dotados de todas las virtudes humanas para coronarse con el éxito y que la logia recién creada recibiera como herencia de sus padres fundadores una extraordinaria y maravillosa grandeza espiritual y fraternal, que le ha servido en su proyección y la ha distinguido hasta el día de hoy.

Leer y buscar en aquellos primeros libros de actas es encontrarnos y darnos cita con la honradez más austera, el desinterés absoluto, el espíritu de sacrificio, el sentido de humanidad y cooperación, la hermandad más plena y todos los atributos espirituales y de comportamiento que deben estar presentes en el alma de todo masón y también un poquito de orgullo, muy particular, necesario y a la vez activo en los hombres de conducta emprendedora.

Dentro de aquel amplio bagaje de conducta, abnegación y sacrificio con el que los fundadores dotaron a “Montecristi” en sus inicios, estaba muy arraigado el orgullo en darle solución, sin el auxilio de otros, a las necesidades requeridas por la logia y vencer los obstáculos que se le presentaran. Con el devenir de los años las distintas generaciones de masones que se formaron en “Montecristi”, han recibido esta rica y constructiva herencia. Cada generación en su época ha respondido a los divinos legados recibidos de sus antecesores y han salvado los escollos surgidos en el camino de la marcha fraternal e institucional de su Madre Logia.

En “Montecristi” nunca han dejado de soplar aires acompañantes de optimismo y de todas aquellas virtudes existentes en los hombres que dan vida y engrandecen las obras con las que se identifican y dedican sus esfuerzos. Actualmente la Resp. y Meritoria Logia “Montecristi” robustecida en su trabajo por el inmenso caudal de riquezas espirituales y de ejemplos dignificantes heredados en su centenario de fundación, se proyecta tesonera y majestuosamente en su trabajo y marcha masónica, cosechando conquistas que le enaltecen su nombre.

Consideramos que para concluir el detallado libro que con tanto amor y ahinco  publica el VH:. Osvaldo Gotera sobre la historia de la Logia “Montecristi”, nada más elocuente y acertado como artículo final que este trabajo titulado “Nuestra Herencia”. Al llegar a este trabajo, los lectores primeramente se habrán nutrido con el conocimiento de lo realizado y bregado por “Montecristi” en su vida institucional y del esfuerzo y sacrificio de sus miembros, recogidas en sus páginas, y entonces podrán valorizar más profundamente el contenido de todo lo expuesto en este, nuestro artículo final. MUCHAS GRACIAS.


MASONES DE SIEMPRE DE LA LOGIA “MONTECRISTI”

(Nota: Los Hermanos de Siempre de la Resp. Logia "Montecristi", Antonio Valdés Valdés, Cayetano Guerrero González y José A. Ipsán Hernández, aparecen en la entrada titulada Hermanos de "Montecristi", con toda su historia masónica.

En toda organización o cofradía creada, y donde la participación de sus integrantes se convierte en un factor determinante en la obtención de los fines que persigue y su proyección, siempre existen hombres que se distinguen del resto de sus cofrades por una más completa entrega y participación. Aunque esta organización o cofradía esté formada por hombres seleccionados que se considera reunen las cualidades y virtudes exigidas en los preceptos y línea a seguir de la misma. La masonería no es ajena a este fundamento social. En sus filas en todos los tiempos han militado y militan, hombres que aunque reúnan  las condiciones morales, sociales y de comportamiento para poder ingresar y formar parte de la institución, la falta de optimismo y de otras virtudes espirituales en ellos, que son las que logran que el ser humano se distinga entre sus congéneres, los convierten en espectadores  y no en protagonistas de la causa, como debería ser. Sin embargo, como contrapartida, nos encontramos con otros hombres, dentro del mismo círculo fraternal, que al estar dotados de tanto optimismo y de las demás virtudes espirituales presentes en toda alma magnánima, tesonera y creativa, realizan una inmensa función a su paso por la cofradía. Dejando detrás de ellos, como una estela fulgurante, el grato recuerdo de reconocimiento y gratitud a su ingente labor, presente estos sentimientos de reconocimiento y gratitud en las generaciones posteriores.

En un estudio analítico de los miembros más destacados de la Logia “Montecristi”, desde su fundación, nos ha aportado este trabajo, que han sido muchos y que entre este conglomerado de masones ilustres actualmente se encuentran con vida una considerable cifra de hermanos. Algunos residentes en el exterior y otros en su lugar de origen.

En la sesión del día 17 del mes de Abril del año 2002 la Logia “Montecristi”, mediante un profundo trabajo investigativo presentado y discutido ampliamente sobre el particular, declaró Masones de Siempre de la Logia “Montecristi” a los hermanos Ramón Fiallo Borges, Antonio Valdés Valdés, Julián López Suárez, José María Pérez Paula, Cayetano Guerrero González, Pablo Más Díaz, Aurelio Fúster Crespo y José Antonio Ipsán Hernández. Todos en el Eterno Oriente.

RAMÓN FIALLO BORGES


Natural de Los Palacios, P. del Río. Se inició en “Montecristi” el día 17 del mes de Mayo del año 1907. Estuvo presente en la segunda etapa del año 1912. Fue el V/Maestro organizador de la tercera y última etapa (29 del mes de Febrero del año 1924) y aparece en ese momento con el expediente número uno. Tenía en ese entonces 46 años y residía en la Calle Serafín García, entre las Calles José Martí y Ramón Cruz (actual Calle 28, entre la Calle 21 y Calle 19) y en cuyo hogar se reorganizó y trabajó la logia. Procreó una numerosa familia y varios de sus hijos fueron miembros de “Montecristi”, entre ellos, Ramón, Tiburcio (Felito), Raúl y Mario Fiallo de la Cruz. A finales de los años treinta se mudó a residir para la Calle Obrapía No. 33, en La Habana, lugar donde falleció el día 21 del mes de Julio del año 1942.

CARGOS OCUPADOS

Venerable Maestro, Años 1924, 1925, 1926 y 1927.
Representante a la Gran Logia, Años 1928 y 1929.
Adj/Secretario: Año 1934.

MENCIONES RECIBIDAS

Venerable Maestro Ad-Vitam, Año 1927.

HECHOS QUE LO DESTACARON

*Su disciplina implantada y responsabilidad. *Su desprendida participación en el trabajo masónico. * Sus estrechas relaciones con los Grandes Funcionarios de la masonería de su época y de funcionarios públicos y políticos que utilizaba en beneficio de la logia y de la población. *Su incesante trabajo y batallar por mantener a flote a “Montecristi” y construir su Casa Templo. *De carácter difícil y contradictorio lo que le ocasionaba enfrentamientos con sus hermanos, pero al final reflexionaba y todo se resolvía en un abrazo fraternal, como buenos masones.

JULIAN LÓPEZ SUÁREZ


Natural de Los Palacios, Pinar del Río. Estuvo presente entre los hermanos de la tercera reorganización de “Montecristi” (29 del mes de Febrero del año 1924) y aparece con el Expediente número cinco. Se considera que se inició en “Montecristi” en su segunda etapa (1912). El día 29 del mes de Febrero del año 1924 tenía 44 años de edad y era de profesión escogedor de tabaco. También operaba una funeraria en su domicilio de la Calle Serafín García, actual Calle 28. Falleció el día 23 del mes de Febrero del año 1948.
CARGOS OCUPADOS

Segundo Vigilante, Años 24, 25, 26 y 1927.
Segundo Diácono, Año 1941.
Limosnero, Años 1942, 43, 44, 45, 46 y 1947.

HECHOS QUE LO DESTACARON

* Su pasión por la logia y amante de resolver todas las dificultades que se presentaran. * Su desprendimiento y desinterés demostrados en muchas ocasiones por sus derrames personales y sus servicios funerarios, cuando el caso lo requería y no existían los fondos necesarios. * Su carácter intolerante e irreflexivo que le ocasionaron varios enfrentamientos con sus hermanos logiales. * Su ausencia de rencores banales que le permitían seguir relacionándose con sus hermanos querellados.


JOSE MARÍA PÉREZ PAULA


Natural de Candelaria, Pinar del Río. Se inició en la Logia “Luz de Candelaria”, el día 19 del mes de Abril del año 1911. Se afilió en “Montecristi” el día 25 del mes de Noviembre del año 1925. Cuando se afilió tenía 49 años de edad, era de profesión Maestro de Obras y residía en la Calle Ajuria No. 47, actual Calle 22. Falleció el día 23 del mes de Diciembre del año 1952.

CARGOS OCUPADOS

Venerable Maestro, Año 1945.
Primer Vigilante, Año 1928.
Secretario, Años 1933, 34, 35, 36, 37, 38, 39,
40, 41, 42 y 1943, 1951 y 1952.
Maestro de Ceremonias, Años 1929, 1931, 32
y 1944.
Representante, Años 1927 y 1949.
Asesor de las Hijas de la Acacia, Años 1949, 50
y 1951.

HECHOS QUE LO DESTACARON

* Su constancia y participación en todo el desenvolvimiento de la logia.* Su dominio de los ceremoniales masónicos. Efectuaba con excelente maestría las iniciaciones, ascensos y exaltaciones, así como las honras fúnebres. * Su activa y dinámica participación en las reparaciones a la Casa Templo y su mobiliaria. Como también en la construcción del nuevo templo. * Su constante apego y sacrificio por la logia, demostrado desde su afiliación hasta días antes de su muerte. * Su trato afable y cariñoso con sus hermanos y su perenne deseo de servirlos en momentos difíciles.* Su desvelo y meticulismo porque todas las reparaciones y obras en la logia se hicieran con la calidad requerida y dentro de una posible estética.


PABLO MÁS DÍAZ


Natural de Alonso de Rojas, Pinar del Río. Se inició en “Montecristi” el día 22 del mes de Enero del año 1926. En los momentos de su iniciación tenía 46 años de edad y era Militar Oficial Supernumerario del Ejército Constitucional de Cuba y residía en la Calle Ramón Cruz No. 14, actual Calle 19. Falleció el día 14 del mes de Enero del año 1948.

CARGOS OCUPADOS

Venerable Maestro, Años 1933, 34 y 1936.
Primer Vigilante, Años 1929, 1931 y 1932.
Segundo Vigilante, Año 1928.
Secretario, Años 1944, 1946 y 1947.
Tesorero, Años 1937, 38, 39 y 1941.
Adj. al Secretario, Años 1927 y 1940.
Orador, Año 1930.
Representante, Años 1932, 33, 1937, 38, 39, 1941
y 1944.

HECHOS QUE LO DESTACARON

* Su constante presencia en todas las actividades de la logia. * Su preocupación por la estabilidad económica de la logia. * Su participación en la construcción del panteón y arreglos de la Casa Templo. * Su amor por la masonería y su celo por los correctos trabajos de “Montecristi”.


AURELIO FÚSTER CRESPO


Natural de Los Palacios, Pinar del Río. Se inicia en la Logia “Hijos de Fiat-Luz” de Guane, Pinar del Río. Se afilia en “Montecristi” el día 5 del mes de Abril del año 1944. En la fecha de su afiliación tenía 37 años de edad y de profesión telegrafista que laboraba en la Oficina de Correos de Los Palacios y residía en la Calle Antonio Maceo No. 72, actual Calle 23. Falleció el día 1 del mes de Junio del año 1987.

CARGOS OCUPADOS

Venerable Maestro, Años 1947 y 1950.
Secretario, Año 1948.
Adj. al Secretario, Año 1947.

MENCIONES RECIBIDAS

Premio a la Constancia por 25 años.
Premio a la Constancia por 40 años.
Diploma de Reconocimiento como Ex-Venerable Maestro.

HECHOS QUE LO DESTACARON

* Su disposición y optimismo para salvar los obstáculos que se le presentaran a la logia.
* La construcción del magnífico panteón que posee la Logia “Montecristi”, sueño que anhelaban los masones palaceños desde 1929. * La total reparación de la antigua Casa Templo de la Calle Martí No. 95.
* La búsqueda de documentos que garanticen las propiedades de la logia y la legalización de los mismos.* Su pasión por el control y organización de los caudales de la logia y la conservación de sus libros, legajos y documentos. * Su difícil y autoritario carácter. * Su constante preocupación porque todas las operaciones de “Montecristi”, tanto económicas como legales, se ajustaran a lo establecido.

Hermanos de "Montecristi"

VH:. René Nardo Ipsán


Por Hno:. Jesús Marcos García

El VH:. René Nardo Ipsán se inició en la Logia “Montecristi”, el día 6 del mes de Junio de 1945. Fue ascendido a Compañero Masón el día 10 del mes de Octubre del propio año y la Cámara del Medio lo recibe en su seno para otorgarle el Sublime Grado de Maestro Masón el día 24 del mes Julio del año 1946. En el momento de su iniciación tenía 27 años, estaba soltero y era de profesión “mecánico”.

Desde el mismo instante de su iniciación, en su alma noble y bondadosa se arraiga un infinito amor por la masonería, convirtiéndose en un extraordinario y excelente masón. Sus primeros trabajos funcionales en la logia son como vocal de la Comisión de Beneficencia. Demostró tanta responsabilidad y fraternidad en su trabajo masónico, que en los años 1950 y 1951, es designado para guiar a los jóvenes Esperanzas de la Fraternidad; Instructor de los AJEF. En los años 1952 y 1953 la logia lo designa: Asesor de las Hijas de la Acacia.

En las Elecciones Generales del año 1959, forma parte con los VHnos:. Dr. Lucilo Díaz Fernández y José A. Ipsán Hernández, de la candidatura de oposición y que deseaban en “aquellos turbulentos momentos” que su logia se proyectase por los correctos caminos de los principios masónicos. La candidatura obtuvo un rotundo triunfo y el VH:. René resultó electo Segundo Vigilante para el año 1960. En ese año supieron encauzar a su logia y alejarla de influencias ideológicas profanas.

En el año 1961 es designado nuevamente Instructor de los A.J.E.F. Eran momentos muy difíciles en el campo de las ideas y su nombramiento obedecía a la necesidad de situar al frente de aquella juventud a un hermano experimentado y de la mesura del Venerable Hermano Nardo Ipsán.

De los años 1962 a 1969 ocupa el Sitial Salomónico, como Venerable Maestro de su Madre Logia “Montecristi”. En el año 1969, viendo ya cercana su salida al exterior, no aspira al cargo de Venerable Maestro y es elegido Orador, cargo que ocupó en el año 1970 y fue su último como funcionario.

Sus deseos de perfeccionamiento masónico lo hicieron incursionar en la Masonería Filosófica, obteniendo el Grado 18 “Soberano Príncipe Rosa Cruz, Caballero del Aguila y el Pelícano”, en el Soberano Capítulo “Jorge R. Costa No. 92” de los valles de San Cristóbal, Pinar del Rio, el día 16 del mes de Marzo del año 1964. Torre Filosófica que presidió en 1965.

Representó a su logia en muchas oportunidades a las Sesiones de la Alta Cámara, como Representante Suplente. Mantuvo estrechas relaciones con los grandes de la Masonería Cubana de aquella época. Fue amigo personal de los Ilustres Hermanos, Rodolfo Martínez Gómez, Cóndon Cestino, Roberto L. Ferrer Rodríguez, Aparicio Aparicio Paneque, Facundo P. Díaz Díaz, Avila Acosta, Romero Márquez, Guillermo García Ovies, Rivera Maldonado y muchos más cuyos nombres siempre se mantendrán vigentes en la Masonería Cubana.

En las Elecciones Generales celebradas por la Gran Logia de Cuba el día 26 del mes de Marzo del año 1967 es elegido Gran Segundo Diácono de la Gran Logia de Cuba de AL y AM, cargo que ocupó hasta el día 21 del mes de Marzo del año 1969. Convirtiéndose en el primer hermano de la Logia “Montecristi” que ocupa un cargo en la Gran Logia.

En los años de 1966, 1967 y 1968, la Resp. Logia “Fermín Valdés Domínguez” de los valles de La Habana, le extiende Diploma de Reconocimiento en pago a su meritoria labor. La Resp. Logia “Juan Bruno Zayas”, de La Habana, también le galardonó con Diploma de Honor en el año 1967, por su ingente labor.

Su Madre Logia “Montecristi” en justo reconocimiento a su bregar masónico y conducta ciudadana, el día 30 del mes de Octubre del año 1969 le declara Venerable Maestro Ad-Vitam. Siendo el segundo hermano de “Montecristi” en disfrutar de esta distinción. El primero lo fue el VH: Ramón Fiallo Borges, el día 14 del mes de Diciembre del año 1928.

Representó ante su Logia”Montecristi”, como su Garante de Amistad, a las hermanas logias “Luz de Candelaria”, “Fermín Valdés Domínguez”, “General Pedro Díaz Molina (Cabañas); “Juan Bruno Zayas” y “Fiat-Lux” (San Juan y Martínez).

Causa baja en su Madre Logia, por abandono del país, el día 23 del mes de Febrero del año 1972, aunque esta baja es simbólica, ya que parte de su corazón se quedó en su pueblo y en su logia. Al abandonar Cuba lo hace vía España. Durante su estancia en la Madre Patria tiene que guardar silencio absoluto sobre su militancia masónica y verse impedido de desarrollar actividades en ese campo. En aquellos momentos estaba en el poder la Dictadura Franquista y la masonería era perseguida y salvajemente reprimida. Siendo España el único país que la condición de masón era contemplada como un delito, sancionado por el Código Penal.

Para un masón el momento más importante en su vida fraternal, es el día en que recibió la Luz Masónica. En “Montecristi” existimos trece hermanos que vimos la Luz de la Verdad bajo la Veneratura del VH:. René Nardo, además de los que forman parte de la Asociación de Masones de Montecristi en el Exterior (EL GRUPO MONTECRISTI). De estos trece hermanos, tres nos hemos sentado en su sitial, como Venerables Maestros: Jesús Marcos García, Manuel González Hernández y Armando Ramos Rodríguez.

Actualmente, el VH: René Nardo reside en valles floridanos, pero nunca ha olvidado su condición de masón y el amor que siente por su logia “Montecristi”. Es un entusiasta miembro de la Asociación de Masones de Montecristi en el Exterior (EL GRUPO MONTECRISTI) y apoya al VH:. Osvaldo Gotera al frente de la misma.

Estamos seguros que al leer mensualmente el boletín “EL GRUPO MONTECRISTI” y enterarse de los logros y avances de su logia, se ha de sentir muy orgulloso y realizado, ya que él supo mantener la solidéz masónica de su logia y sentar pautas a seguir.

Gobernó a “Montecristi” y fue Gran Funcionario de la Gran Logia en los momentos más difíciles que le tocó vivir a la Masonería Cubana en el presente siglo; momentos en que solamente la hidalguía y el tesón de aquellos hombres, que como el VH: René estuvieron al frente, nos salvaron del derrumbe fatal.

Todavía se recuerda, con infinito sabor masónico, aquellas tenidas que magistralmente presidió de fuertes polémicas culturales-fraternales, entre los Hermanos Efrén Toledo, Arsenio Echevarria, Osvaldo Gotera, René Rodríguez Díaz y otros más. Su participación, al frente de sus tribunos, en las tenidas del Circuito Occidental, tan necesarias en aquellos tiempos y tan recordadas hoy.

Su recuerdo está presente y siempre estará en su Amada Montecristi. De mediana estatura, de caminar lento, de pelo y ojos que nos dicen de la presencia china en su familia y heredero del estoicismo que caracteriza a esa raza. De sonrisa fácil y trato afable.

Así, inmenso y majestuoso, lo vemos y lo sentimos perennemente en nuestra logia, y lo recordamos como deben recordarse los grandes y que nos enseñaron el camino a seguir, con el ejemplo de nuestro bregar y conducta. Gracias por tu ejemplo VH: René Nardo.

Hermanos de "Montecristi"

VH:. Eleuterio León Medina

"EL ETERNO PALACEÑO"
"Medina El Barbero"

Por razones ajenas a nuestra voluntad, nos resultó imposible encontrar datos biográficos del querido palaceño Eleuterio León Medina, cariñosamente conocido por "Medina el Barbero", Procurador, y que cuando embarcó hacia los Estados Unidos, vivía en la antigua Calle Piñera, (actual Calle 26), en Los Palacios. Pero no por ello podíamos omitir el señalamiento de su nombre en el blog. Palaceño apasionado con su querido pueblo, con su pensamiento puesto siempre a través de todos los años de exilio, en su lugar de origen. Residió en la ciudad de Nueva York, en unión de su querida esposa Graciela, sus hijos Rubén y Thelma y nietos.

Sintiendo pasión por la carrera de derecho, abandonó la profesión de barbero, vendiendo su barbería, situada en la antigua Calle Antonio Maceo (actual Calle 23), al señor Jesús Romero. Se graduó de Procurador Público y siendo Procurador Universitario, comenzó a estudiar derecho. Prestó servicios a muchos palaceños en su profesión. Miembro distinguido de la Respetable Logia "Montecristi". En el blog HISTORIAL PALACEÑO, aparece el testimonio de acontecimientos históricos del Hno:. Medina, entre otros.

A continuación estamos intercalando un párrafo de una carta enviada por el Hno:. Medina, a su amigo y hermano masón Osvaldo Gotera, en relación con trabajos recibidos por él, referentes a escritos "Recordando a Los Palacios", el día 14 del mes de Diciembre, del año 1984:

"Dicen que recordar es vivir; para mí, no es verdad, recordar es sufrir, recordarlo todo, querido amigo, y ver que todo se esfuma, y que sólo podemos vivir con el recuerdo de un ayer que jamás será igual. Muchas cosas que mencionas en tu carta-escrito, yo los viví mucho antes. Yo muchas veces tengo una nostalgia que embarga mi cerebro y corazón, sufro porque se van los años, la juventud no regresa más. "Juventud, Divino Tesoro". Quien te quiere... Eleuterio León Medina.

Hermanos de "Montecristi"

Hno:. Efrén R. Toledo Valdés


Por Hno:. Jesús Marcos García

El día 31 del mes de Diciembre del año 1998, se cumplieron treinta largos años de la ausencia del VH:. Toledo de su terruño natal. El último día del año 1968 partió de su patria rumbo a México, pasando después a los Estados Unidos. En la patria de Lincoln primeramente residió en Chicago y años más tarde fijó su residencia definitivamente en el sureño estado de la Florida. De los sesenta años vividos por este hermano, una mitad transcurrió en su patria amada y la otra mitad ha transcurrido diasporanamente.

De todos los sentimientos humanos, albergados en un honrado corazón, ninguno es más natural y profundo que el amor que se siente por la familia y el pueblo en que vivimos los primeros años de nuestra existencia. El recuerdo de nuestro pueblo o barriada siempre está presente en la imaginación y despierta las emociones más profundas.

Sacar a un hombre de su terruño natal es imponerle el destierro de la verdadera patria sentida por el corazón. Popularmente se dice: “que el pueblo donde nacimos es la patria chica” y el país “es la patria grande”. Un profundo pensador establece: “que el terruño natal es la patria del corazón” y la nación es: “la patria civil”, digo: “la patria de la vida civil”.

Al terruno natal no se le ama por la mera formalidad de haber nacido en él, ya que el nacimiento es un hecho accidental. Se le ama porque en el lugar de nuestro nacimiento se reciben los primeros consejos, se forman las primeras amistades en el colegio y se sufren las inquietudes del primer amor. Allí se formó nuestra personalidad juvenil que deja hermosos recuerdos en el curso de la vida.

Según el criterio de los que han vivido largos años alejados de su lugar de origen, que es en la distancia donde se profundiza más ese sentimiento lugareño y en ciertas horas de meditación y recuerdo llega a convertirse en esa angustia indefinible que se llama “nostalgia”. En algunas personas esos sentimientos se manifiestan más que en otros, todo depende de su sensibilidad humana. En el hermano Efrén están profundamente arraigados esos sentimientos.

En su corazón siempre ha estado presente el recuerdo a su pueblo y todo lo que ha formado parte del mismo: sus verbenas, sus bailes, el Club Hispano Cubano, la tertulia de Ramón Alonso, el puesto de frutas del Chino Ronco, las discusiones con Tomasito Fernández, los enamoramientos platónicos de Pilingo, las elecciones con Bugallo para alcalde (sus mítines políticos y Paciano Prier sonando el cañoncito en todas las esquinas), el King Kong de la Casa Pepe, los cuentos de Tavo Sordo, el mal carácter y reniegos del Millonario de la Colonia Española, las presidencias de Pao Cabrera, la personalidad de Alberto García, con sus inseparables leva y tabaco (siempre apagado y haciendo mil filigranas entre los dedos), las frases sarcásticas de Eulogia, Pablito Guasimilla y su peculiar estilo para picar un cigarro, los discursos y apetitos políticos de Pedro Ferro, el incendio de “El Encanto” y el Padre Claudio Ojea ordenando a una beata que botase la virgen, dejase de rezar y cogiera un cubo de agua, las aspiraciones a alcalde de Miguel Díaz Machó (si su tio Cuco Machó encontraba la botija), los certámenes de belleza y el paseo de una reina sin corona.

Sus amigos y compañeros de trabajo, su Logia “Montecristi” y sus debates, la vieja Estación del Ferrocarril, lugar donde se desenvolvía laboralmente.

Cuando salió de su patria era relativamente joven y a pesar de los años transcurridos, aún se le recuerda. Comenzó su vida social de muy temprana edad. Su inteligencia y dotes de orador pronto se hicieron conocer a través de su elocuente e inflamado verbo. Desde niño fue un apasionado lector y los clásicos de la literatura universal influyeron grandemente en él, obteniendo una profunda cultura histórica, social y política. Demócrata convencido, amante de la libertad por excelencia y defensor de todo lo que representa virtudes ciudadanas. Perteneció a esa clase de jóvenes imaginada y orientada por el filósofo y escritor argentino José Ingenieros.

Las calles de su pueblo conocían de su presencia noche tras noche. Se interesaba y se preocupaba por todo, y era común verlo enfrascado en una polémica sobre cualquier tema. Su forma de ser y lo encendido de su verbo en muchas oportunidades le ocasionaron enfrentamientos, cuyos enfrentamientos nunca eludió y siempre respondió.

Muy jovencito, con su amigo Orlando Gotera y otros jóvenes palaceños, fundó un periodiquito semanal, que consistía en una hoja suelta y se titulaba “El Relámpago”. En esta hoja suelta, conjuntamente con anuncios de comercios de la localidad, aparecían letras de canciones en boga, como “La Engañadora”, del Maestro Enrique Jorrín, además de chismecitos y enredos de enamoramientos juveniles y otros temas de interés para la juventud.

El sol se eclipsó cuando llegó la temporada de verano y se les ocurrió publicar el dibujo de una hermosa muchacha en traje de baño, dibujada por Luis Ramírez Cabañas. Esta hoja fue repartida entre las muchachas que asistían a la misa dominical, todas ansiosas de leerla y saber si algún joven tenía “un coco” con algunas de ellas, como solía escribirse. Este número llegó a manos del Padre Salvador, Cura Párroco de la Iglesia de Los Palacios, español de pura cepa y muy recordado por su forma despótica y soez, un émulo de Torquemada y muy diferente a los sacerdotes de hoy. El Señor Cura la emprendió contra los jóvenes editores de la publicación y desde el púlpito aconsejaba a las madres que no permitieran que sus hijas tuvieran relaciones con aquellos jóvenes desviados de las buenas costumbres.

En el año 1959 la Sociedad Civil de Los Palacios, invitó al Dr. Luis Conte Agüero, figura política en aquellos momentos y a quien se le llamaba “La Voz más Alta de Oriente”. El acto se efectuó en la sede de la Asociación de Colonos del Central “La Francia”, actualmente el local del P.C.C., Municipal. Uno de los oradores escogidos fue el hermano Efrén Toledo, quien deleitó a todos con un elocuente discurso y hasta el propio Conte Agüero se vislumbró ante el contenido de la oratoria de aquel joven que apenas rebasaba los veinte años de edad.

Es muy lógico y natural que un joven de las virtudes y cualidades poseídas por Efrén, buscase el lugar apropiado para robustecer y canalizar estas virtudes y cualidades. Sabedor que la masonería es el lugar idóneo, hacia ella dirigió sus pasos.

Con fecha 20 de Febrero del año 1962 se dirigió a la Logia “Montecristi”, mediante una carta, en solicitud de ingreso, en cuya carta expresaba: “he tomado esta determinación desde hace ya cierto tiempo, porque como jóven, entiendo que la posición justa de un joven es la de estar unido a una institución en que la libertad, la justicia y la dignidad del hombre sean los pilares donde descanse el fundamento básico de la misma”. “Como creo, la masonería entre muchas nobles ideas abriga con singular interés las anteriormente citadas y siendo yo un convencido de la necesidad de hacer prevalecer en la sociedad las mismas y velar por su integridad, es natural mí interés en ser masón”.

Recibió la iniciación masónica el día 9 del mes de Mayo del año 1962, fue ascendido a Compañero Masón con fecha 18 de Julio del año 1962. Comenzó a recibir su salario en la Cámara del Medio el día 22 de Agosto del año 1962. En los instantes de su iniciación tenía 24 años de edad, estaba soltero y trabajaba como Telegrafista Despachador de Trenes en los Ferrocarriles Nacionales de Cuba.

Desde el primer momento que traspasó los umbrales de “Montecristi” dió muestras de amor y abnegación por la masonería, que lo plasmado en su carta solicitud de iniciación era una realidad. En su Madre Logia ocupó el cargo de Orador del año 1963 al año 1967. En el año 1968, último que estuvo en Cuba, se sentó en la Segunda Vigilancia. También representó a “Montecristi”, como Representante pro-témpore en la Alta Cámara.

Estuvo entre los Representantes que asistieron a aquella histórica y memorable Sesión Extraordinaria de la Alta Cámara celebrada el día 19 del mes de Mayo del año 1968, convocada por el Muy Resp. Gran Maestro IH: Esteban Valdés Castillo para informar al Parlamento Masónico que había sido notificado por altas autoridades del gobierno de que: “debían suspenderse inmediatamente todo tipo de ayuda fraternal y económica a los familiares de los hermanos masones presos por cualquier motivo”. El Gran Maestro contestó: “que le era imposible de acceder a ello pues, esa medida, de aceptarse pugnaría con las tradiciones fraternales de la masonería y por lo tanto violaría los sagrados e inmutables principios de la orden enmarcados en nuestros Antiguos Límites.

El VH:. Toledo estuvo entre los Representantes que solicitaron un respaldo absoluto a la posición asumida por el Gran Maestro. La Alta Cámara se pronunció unánimemente en apoyo a su Gran Maestro. De esta digna y viril página escrita por la Masonería Cubana, informó amplia y medularmente el VH:. Efrén a su Madre Logia. En su juventud, como en su edad madura, siempre lo acompañó el optimismo para la vida y la voluntad creativa. No nació para estar inerte.

Durante su estadía en México trabajó masonería y mantuvo actividades sociales. En Chicago, conjuntamente con el VH:. Osvaldo Gotera y otros, fundó la Asociación de Palaceños de Chicago, en el año 1972, realizando actividades de índole humanitarias, culturales y sociales. También fue miembro, en unión del Hno:. Gotera, de la Resp. Logia “Gral. Antonio Maceo”, de los valles de Chicago, Illinois.

El mayor tiempo de su éxodo ha transcurrido en la Florida. En valles floridanos es donde ha desplegado un mayor cúmulo de actividades. Ha participado activamente en la organización y desenvolvimiento del Municipo de Los Palacios en el Exilio, la fundación de la Unión Ferroviaria en el Exilio y ha cooperado entusiásticamente con el VH:. Gotera en la fundación y desenvolvimiento de la Asociación de Masones de “Montecristi” en el Exterior “El Grupo Montecristi”.

Descubrió muy tempranamente la belleza de la vida. Rodeó su juventud de entusiasmo, ideales y fe, que lo robustecieron espiritualmente y le garantizaron el camino hacia una madurez siempre optimista, serena y bondadosa.












domingo, 29 de agosto de 2010

Hermanos de "Montecristi"

VH:. Luis R. Fúster Crespo


Por Hno:. Jesús Marcos García

En las distintas épocas en la vida de un pueblo, siempre han existido personajes, que de una forma u otra, han disfrutado de los lauros de la popularidad entre la población. Viajando esta distinción de reconocimiento popular por años a través del tiempo. La popularidad se viste de muchas formas y se llega a ella por diferentes caminos. Hay quienes se hacen populares en actuaciones y posiciones nada beneficiosas y agradables para la sociedad. Para gozar de popularidad, además del gracejo personal, el individuo ha de manifestarse y proyectarse en funciones dentro de la comunidad que sean del dominio de una inmensa mayoría de pobladores.

Los deportistas, músicos, políticos y artistas al desarrollar sus funciones en presencia de grandes cantidades de público y ser sus nombres mencionados, en algunos casos, en los medios de información masiva, adquieren popularidad.

También en las poblaciones pequeñas disfrutan de popularidad local, aquellos que sus funciones están dirigidas o vinculadas directamente a una considerable parte de los moradores del pueblo. Tal es el caso de los comerciantes, personal de salud, educadores, sacerdotes y pastores religiosos, funcionarios públicos, trabajadores de servicios, policías, militares, etc. Además, también forman parte del elenco de los populares los protagonistas de un acto de heroísmo y los personajes pintorescos, a veces llamados por más de un escritor “personajes populares”.

El VH:. Luis Raimundo Fúster Crespo durante muchos años atrajo hacia su persona esta distinción de su pueblo, la que era acompañada de sinceras muestras de agradecimiento y reconocimiento a su humana función de enfermero.

Miembro de una familia de origen hispano-cubana, su padre era español. Nació en Los Palacios, al igual que el resto de sus nueve hermanos, todos varones: los Fúster-Crespo.

Desde temprana edad se inclinó, al igual que su hermano Augusto, por adquirir conocimientos en el trabajo de farmacia y su giro. En la ciudad de Pinar del Rio se empleó en una de las farmacias más importantes de la capital vueltabajera, la del VH:. Antonio Legorburu, y en ese establecimiento tuvo sus primeros contactos con el mundo de los fármacos, la jiringuilla hipodérmica, la cura de heridas, el suministro de sueros en venas y otras funciones más propias de ese campo.

Formado en su profesión y adquirida la experiencia necesitada, regresó a su pueblo de origen a ejercer sus conocimientos. En Los Palacios le sirvió de enfermero ayudante a varios médicos, pero dentro de ellos cabe destacar a los hermanos Pedro Morales Escobar y Lucilo Díaz Fernández.

Aún se encuentra en la imaginación de muchos palaceños, que muy a menudo hacen mención de su nombre y sus servicios prestados. Se le recuerda tal como era, bastante bajo en estatura, sus gafas ahumadas, su sombrero de estilo Carlos Gardel, su bata blanca, limpia y pulcra como el resto de la vestimenta y siempre exhalando un exquisito perfume.

Al encontrarte con él, en cualquier lugar del pueblo y en cualquier momento del día o la noche, de sus labios brotaban como preludio a un saludo un pequeño silbido y después un armonioso “barbaroo...”

Su pueblo lo quería, lo agradecía y lo consideraba. No había en el pueblo una boda, un cumpleaños o cualquier otro convite, que no se encontrase presente entre los comensales invitados. Muy a menudo se le veía en compañía de Pepe Mayea, su amigo y hermano masón. Cuando iba a bordo del auto de Pepe se sentaba en el asiento delantero y cerca de la ventanilla. Tenía predilección por ese puesto y en los viajes de la logia, también ocupaba ese lugar. Sus hermanos cariñosamente le decían “el buque insignia”.

Recibe la Luz Masónica en “Montecristi” el día 2 del mes de Julio del año 1947. La Cámara de Compañero Masón lo admite en su seno el día 27 de Agosto del año 1947 y con fecha Noviembre 12 del año 1947 los Maestros Masones lo reciben en la Cámara del Medio y le otorgan el Sublime Grado de Maestro Masón.

En logia nunca quiso ocupar cargos. Era un masón trabajador de columnas. En el año 1975 recibió el Premio a la Constancia por 25 años y el día 13 de Febrero del año 1985 su Madre Logia lo nombra Maestro Masón de Honor, título que recibe en reciprocidad a su asistencia y eficaz ejecutoria masónica realizada.

Es considerado uno de los masones con mejor asistencia en la vida de “Montecristi”. Al crearse la Orden Manifiesto de “Montecristi”, para premiar a los hermanos que se distingan en la asistencia, se acordó que se le entregara de oficio la Orden de Primer Grado, como testimonio a los más de diez años con el cien por ciento de asistencia a los trabajos logiales.

Era de los primeros en llegar a las sesiones de la logia y asiduo a sentarse en el mismo asiento, una butaca comprendida en la columna norte en la mediación de la cámara. Si algún hermano se sentaba allí, se lo exigía. Después, al ser nombrado Maestro Masón de Honor y recibir la Orden, se sentaba en Oriente y en el asiento contiguo al Orador.

El día 30 del mes de Diciembre del año 1986 es intervenido en el Hospital de San Cristóbal de una enorme hernia que desde años padecía. A partir de ese momento comenzó a sentirse mal de salud y en el mes de Septiembre del año 1987, por mediación del hermano Juan Antonio Véliz, es ingresado en el Hospital “Clínico Quirúrgico” de La Habana. En ese centro hospitalario se portaba majadero y quisquilloso, negándose a comer la comida del hospital. La Logia “Montecristi” contrató los servicios de un joven habanero que se dedicaba a cuidar enfermos y le pagaba por la atención del VH:. Luis. De Los Palacios, salía diariamente para La Habana el VH:. Pepe Mayea a llevarle el almuerzo y otros alimentos.

Al conocerse que su mal renal no tenía solución, ser viudo, no tener hijos y negarse a ser ingresado en el Asilo Masónico, se trajo para Los Palacios. Los hermanos masones limpiaron, pintaron y acondicionaron su vivienda. Los miembros de la logia se impusieron una cuota mensual, como mínimo de $5.00, para sufragar los gastos del pago a los profanos Cundungo Solano y María León Díaz, quienes fueron contratados por la logia para su atención.

El profano “Cundungo” lo acompañaba, estaba al tanto de la limpieza del hogar, del lavado de ropa personal y de cama, lo asistía en el baño y le suministraba los alimentos y medicamentos. La Señora María tenía a su cargo la elaboración de los alimentos requeridos y su hogar se convirtió en centro de acopio para que los hermanos llevaran los distintos comestibles. Hubo hermanos que fueron a las lomas en busca de la solicitada malanga para su puré y otro se asignó la tarea de llevarle dos litros de leche fresca diariamente. Nunca se contó con escaséz de alimentos y noche por noche una nutrida comisión de hermanos estaba en su hogar hasta avanzada la noche.

Su corazón dejó de latir para siempre en la mañana del día 30 del mes de Octubre del año 1987, a la edad de 80 años. Su cadáver fue trasladado para la Logia “Montecristi” y allí, junto a su pueblo, fue velado y se le hicieron los ceremoniales fúnebres. Su velorio y entierro fue un desprendimiento de reconocimiento popular que vertió su querido pueblo para un hijo amado, que tantos beneficios le prodigó al mismo.












Hermanos de "Montecristi"

VH:. Lucilo Díaz Fernández


Por Hno:. Jesús Marcos García

Durante más de cuatro décadas el VH:. Lucilo Díaz Fernández figuró entre las personas más queridas y distinguidas en el Municipio de Los Palacios. Distinción y afectos que supo conquistar por su labor profesional como médico y su proyección espiritual y filantrópica, manifestada de forma positiva en su humano proceder y su desinterés por servir al prójimo.

Natural de Artemisa. Llegó a Los Palacios en el año 1931, tenía 24 años de edad y estaba recién graduado de médico-cirujano. Instaló su consulta en la Calle José Martí, actual Calle 21, esquina a la Calle Serafín García, actual Calle 28, lugar donde, hasta su muerte, vivió el español “Cañita”, que fué para él y su familia como especie de un hada protectora.

En los momentos de su arribo a Los Palacios se sufría de la Depresión Económica del año 1929 y del funesto machadato. En ese mismo año, 11 de Agosto del año 1931, sus ojos contemplaron los cadáveres del General del Ejército Libertador, VH:. Francisco Peraza y Delgado y varios de sus compañeros, que en una carreta fueron trasladados al antiguo Cuartel de la Guardia Rural y sepultados en el cementerio de la localidad.

El anciano general se había levantado en armas contra Machado, al frente de un considerable grupo de hombres, en la zona de la “Loma del Toro”. Su campamento, situado en “Hoyo del Majagual”, fue sorprendido por las fuerzas gubernamentales y él y varios de sus compañeros de armas ultimados a balazos. Este aguerrido general era conocedor de la geografía de la comarca, por ser su centro de operaciones durante la Guerra del año 1895. Peleando, primero, bajos las ordenes del General Bermúdez y después, al ser destituído Bermúdez por excesos cometidos, al frente de la guerrilla.

El VH:. Lucilo nació en el seno de una familia pobre y por su inteligencia y tesón se recibió de médico. En su despedida de duelo, en el Panteón Masónico, el VH:. Arsenio Echevarria expresó: “cuando llegó a este pueblo era sumamente pobre, sus pertenencias personales eran muy pocas. Poseía un solo traje, bastante raído y surcido. La familia Bustillo-Calderón lo había acogido como un hijo y mujeres de esta familia, por la noche, le lavaban y planchaban la ropa a utilizar al siguiente día”.

Por su porte elegante y atractivo, el color de su piel y ojos y su bien configurado rostro, era objeto de atención en el mundo femenino, disfrutando de los favores de muchas mujeres que lo convirtieron en un joven divertido y mujeriego.

El día 6 del mes de Noviembre del año 1936 solicitó iniciación a la Logia “Montecristi”. Uno de sus aplomadores lo fue el VH:. Antonio Valdés Valdés, quien con el estilo conservador y de austeridad que lo caracterizó, sobre la vida privada de Lucilo informaba: “que es algo aficionado a divertirse”. En relación a sus cualidades y méritos conocidos expresaba: “es humanitario dentro de su profesión” y finalmente aconsejaba a la logia: “que si tiene defectos éstos son susceptibles de enmienda”.

El día 20 de Diciembre del año 1936 recibe la iniciación masónica. El día 5 de Febrero del año 1937 es ascendido a Compañero Masón y con fecha 19 de Marzo del propio año 1937 es exaltado al Sublime Grado de Maestro Masón. En los momentos de su iniciación tenía 29 años de edad y estaba soltero. Contrajo matrimonio con una artemiseña, al igual que él, la Señora Clara Díaz y fijó su hogar definitivamente en Los Palacios.

En este pueblo le nacieron y criaron sus cinco hijos, cuatro varones y una hembra: Tilo, Vicente, Carlín, Teresita y Silvio, quienes aún son recordados por sus travesuras infantiles y revolturas juveniles.

Su hogar, que a la vez era su consulta de médico, estaba situado en la Calle Antoio Maceo, actual Calle 23, al lado del Hotel “Soberón”, después Hotel “Fúster” y después “El Palaceño”. En una de las paredes del portal de su vivienda se leía una placa, que decía: Dr. Lucilo Díaz Fernández, Médico-Cirujano. También poseyó una farmacia, muy bien surtida, que se encontraba contigua a su hogar y era atendida por el Señor Humberto Izquierdo, su esposa Clara y varios jóvenes boticarios.

Fue un médico que se destacó por sus profundos conocimientos de la medicina y su arrojo por ampliar sus conocimientos. Su consulta no era solamente para escrutar un paciente, diagnosticar un mal o indicar el tratamiento a seguir, en la misma se resolvían situaciones, a veces difíciles, como extraerle veneno a una envenenada o a un niño que ingirió un producto tóxico (mediante el enjuague estomacal), operaciones quirúrgicas en cirujía menor, curaciones, enyesamientos en fracturas óseas, partos díficiles, etc., etc. Tenía que estar en muy mal estado el paciente para que el Dr. Lucilo Díaz indicara su traslado a un centro hospitalario. Para su mejor trabajo se hizo auxiliar de dos competentes enfermeros, el VH:. Luis Fúster Crespo y el Sr. Salvador Sánchez. En su consulta fue donde existió, por primera vez en Los Palacios, un equipo de Rayos X y sabía interpretar correctamente las fotos de la tecnología radiológica.

Era muy adicto en su función de médico el de utilizar fórmulas, originadas por él, para el tratamiento de distintas enfermedades en sus pacientes. Fue un espiritualista convencido y siempre estaba ávido de penetrar en la inmensidad y misterios de ese mundo, mediante la lectura y asimilación de los principales fundamentos y principios esotéricos, sobre todo el sustentado por los Rosacruces. Con el VH: Arsenio Echevarría, también otro espiritualista, compartía largas horas de estudio y meditación en ese campo.

Aplicaba sus conocimientos espiritualistas y el poder del pensamiento humano en su función de médico. Al consultar un paciente e inquirir de sus dolencias, sus preguntas eran acompañadas de una penetrante mirada, tratando obtener una estrecha relación espiritual entre médico y paciente, además de aplicar una terapia sicológica. Muchas personas incultas, no conocedoras y totalmente profanas de estas profundidades del espíritu humano, lo catalogaban de Médico-Espiritista.

En la sala de su hogar, ante-sala de su consulta, se encontraba en una pared el Juramento Hipocrático. Era un fiel cumplidor a lo exigido en ese juramento. No había hora del día o de la noche, con buen o mal tiempo, que lo fueran a buscar para atender un paciente que no estuviese dispuesto y presto a acudir al llamado del dolor. Para desenvolver sus funciones en la zona rural del municipio, primero se hizo de un caballo y cuando la situación le mejoró, de un “jeep”. Sufriendo, en más de una ocasión, accidentes al visitar enfermos en lugares intrincados y de difícil acceso. En una oportunidad se fracturó una pierna.

Su vida masónica estuvo identificada por su amor a sus hermanos, lealtad para la institución y responsabilidad con la logia. En “Montecristi” ocupó los cargos de Adjunto al Secretario en el año 1938; Primer Vigilante y Presidente de la Comisión de Hacienda en el año 1939; Segundo Vigilante en el año 1941; Presidente de la Comisión de Hacienda en el año 1942. En los años 1944, 1945 y 1946, fue Orador de la logia.

Al experimentar nuestro país en el año 1959 una total transformación en el orden social, político y económico, la dirección de la Logia “Montecristi”, de ese año, quizás con la mejor intención y propósitos masónicos , trataron de vincular la logia con la nueva corriente ideológica. Los hermanos, disidentes de esta corriente y que querían que su logia siguiera fiel a los principios masónicos, llevaron al VH: Lucilo en candidatura para Venerable Maestro en el año 1960 y recibió un triunfo arrollador. Siendo el Maestro de Montecristi en el año 1960.

La política le llamó la atención y fue Alcalde Municipal de Los Palacios del año 1940 al año 1944. Desarrollando una fructífera labor al frente de la Alcaldía. Poseía una pequeña finquita de recreo y descanso situada en el Km., 4 en la carretera al Entronque de Los Palacios. Esta finquita fue escenario de banquetes y mítines políticos. Nunca se jubiló y sirvió como médico hasta que su salud se lo permitió. Falleció a la edad de 65 años, el día 11 de Marzo del año 1972.

La mayor parte de su vida útil transcurrió en Los Palacios, donde se desenvolvió como un ejemplar ciudadano y un legítimo palaceño. Fue un apasionado orador, nos recordamos de sus intervenciones en “Montecristi” y sus despedidas de duelo.

En los días anteriores al día 11 de Marzo del año 1972, días de su gravedad, el pueblo de Los Palacios fue envuelto por un manto de tristeza y congoja al saberse de su irremediable partida al Eterno Oriente. Su pueblo lo lloró y las personas humildes y agradecidas decían, en todas las esquinas: “se murió el médico de los pobres”. Su funeral y sepelio fue una manifestación de duelo popular.

“Qué inmenso fuiste Lucilo Díaz”, en las distintas actividades del ajetreo humano. Tu figura siempre bien recibida y algo alocada, es recordada constantemente por el pueblo al que tanto serviste y por el que tanto te sacrificaste. Dejaste una huella imborrable detrás de tí y si al final todos tenemos que pagar la deuda que contrajimos con el Creador, es mejor así, que siempre seamos recordados por nuestras buenas acciones. Así cumplimos con Dios, con nosotros mismos y con la masonería, al dejar una HUELLA.

Hermanos de "Montecristi"

VH:. Higinio Álvarez Valdés


Por Hno:. Jesús Marcos García

El VH:. Higinio Álvarez durante muchos años de su vida se destacó entre las principales figuras de la entonces Sociedad Palaceña. Incursionó, con éxito, dentro de las tres vertientes principales de una sociedad: lo económico, lo social y lo político.

En lo económico ganó grandes sumas de dinero por su agudeza y perspicacia en los negocios. Si no poseyó una gran fortuna fue debido a su vida algo bohemia y su ligereza en derrochar el dinero, en su afán insaciable de viajar por los confines del mundo.

En lo social era un hombre que estaba al alcance de todos. Su acogedor hogar lo mismo era frecuentado por un acaudalado y encumbrado hombre de negocios, que por un pobre infeliz y algún que otro menesteroso; por un político distinguido y hombres profesionales y de cultura, que por un ignorante e ingenuo campesino. Era un verdadero y legítimo hombre de pueblo.

En lo político también se destacó. Mantuvo estrechas relaciones con importantes figuras del acontecer político de la nación, tanto en lo nacional como en lo provincial. Llegó a ser Alcalde Municipal de Los Palacios.

También durante muchos años fue el Presidente de la Asociación Tabacalera de Los Palacios, utilizando los servicios del VH:. Miguel Díaz Machó, como su secretario.

En su aspecto físico no tenía nada que agradecerle a la Madre Naturaleza. Hombre de mediana estatura, piernas cortas y delgaduchas, vientre bastante pronunciado, cara regordeta con labios gruesos, pelo muy rizado y el color de la piel denunciaba el mezclaje de razas.

Sin embargo, en lo espiritual e intelectual sí tenía que estar muy agradecido de su Creador. Estaba dotado de una gran sensibilidad humana y una bondad infinita. Poseía una inteligencia natural que lo distinguía. Era considerado un filósofo popular. Muchos acudían a él en busca de sus sabios consejos, lo mismo para un negocio que para reparar un quebranto familiar.

Muchos palaceños han de recordar su espaciosa vivienda situada en la Calle Antonio Maceo, actual Calle 23 y principal calle del pueblo. Separada de la Oficina de Correos por un callejón que unía las calles Antoio Maceo y José Martí, actuales Calles 23 y 21. Su casa, de corte colonial y que no contaba con excesos de lujo, tenía un largo portal y poseía los cuartos en el lateral oeste. La sala y el comedor eran de proporciones espaciosas. Estando dotado el comedor de una larga mesa con sus correspondientes taburetes, en atención a la gran cantidad de personas que diariamente almorzaban o comían en ese hogar. Al final de los cuartos estaba situada la cocina y allí siempre se encontraba su hermana Amparo, con su delantal, atendiendo una humeante cafetera, para obsequiar con aromático café las continuas visitas.

Habitaban la casa, conjuntamente con él cuando estaba en Los Palacios, sus hermanas Yoya, Rita y Amparo. Esta última, Amparo, estaba casada con el huraño y bueno de Luis Nardo.

Esta casa fue una de las primeras en poseer televisión en Los Palacios y allí acudían imnumerables personas, representativas de las diferentes capas sociales, a ver este maravilloso invento, donde se combina imagen con sonido.

Cuando regresaba de una gira por países de Europa, Africa, Asia o América, en el amplio portal de su morada se mantenía una peremne tertulia, noche por noche, para escuchar sus interesantes relatos sobre los países visitados. Allí, él, en el centro vestido con una elegante guayabera, como solía hacer, y exhalando la fragancia de un delicado perfume, embelecía al auditorio, por su agradable, amena y locuaz conversación en relatar los usos y costumbres de los países incursionados.

La obra cumbre del laureado escritor colombiano Gabriel García Márquez, es sin lugar a dudas, “Cien Años de Soledad”. En esta novela, el Gabo, utilizando su maravillosa imaginación creativa, le da vida a un pueblo, “Macondo”. Siendo la principal fuente de ingresos de este pueblo el asentamiento de compañías extranjeras, sobre todo norteamericanas, que se dedicaban a la explotación de minerales y al cultivo del banano. También relata, magistralmente, las diferentes corrientes socio-políticas que gravitaban sobre el pueblo de “Macondo” y las luchas protagonizadas por los seguidores de las distintas ideas, para hacer prevalecer la suya. Envolviendo en esta pugna a masones y católicos, liberales y conservadores, etc., etc.

Para este pueblo emigró la familia Buendía y en el seno de esta familia sobresalía, por sus inquietudes sociales y su participación en la vorágine de la política, Don Aureliano Buendía, masón. Convirtiéndose Don Aureliano como especie de un cacique patriarca para la familia y el pueblo. Poseía la familia Buendía en el pueblo de “Macondo” una solariega casona que era constantemente frecuentada por las clases vivas del pueblo y en busca de Don Aureliano, para platicar y discutir sobre los distintos temas creadores de inquietudes.

Las compañías extranjeras abandonaron “Macondo”, al agotarse las fuentes de riqueza y por los continuos disturbios políticos. El pueblo fue privado de su mayor fuente de ingresos, sumiéndose en la miseria. La familia Buendía envejeció y fueron muriendo uno a uno. A Don Aureliano le tocó ser espectador del triste fin del pueblo y su familia. Viejo y achacoso permaneció en la casona, que se desvencijaba lentamente, atesorando los recuerdos de épocas de esplendor, para el pueblo, su familia y él personalmente. Un implacable temporal se desató sobre “Macondo” arrasando con la que otrora fue centro y vida de desenvolvimientos y proyecciones sociales, políticas y económicas: la casona de la Familia Buendía.

Si el afamado escritor Gabriel García Márquez hubiera visitado Los Palacios, podría decirse que se inspiró en el VH:. Higinio Álvarez y su casa para escribir su inmortal novela “Cien Años de Soledad”. ¡Cuánta afinidad y cercanía hay entre ambos, y ambas, a la vez. Ambos fueron envueltos en una especie de situaciones sociales, políticas y económicas y presenciaron el derrumbe de una sociedad, a la que pertenecían y figuraban notablemente!

Después de la muerte del VH:. Higinio y sus hermanas, Amparo fue la última en morir. La casa fue habitada y frecuentada por personas inescrupulosas, alejados totalmente de éticas sociales y culturales. La que entonces fue centro de atención y albergó bajo su techo lo más selecto y destacado de la sociedad palaceña, comenzó a deteriorarse y a desplomarse por partes. El vicio y las malas costumbres se dieron cita entre sus derruídas paredes.

El último morador de la casa, acosado ante un hecho abominable que había cometido, terminó ahorcándose de una viga de la ya casi destruída “Macondo Palaceña”. Durante varios años quedó, como un mudo testigo, el solar donde se erguía. Hoy, en ese lugar se levanta el edificio del Tribunal de Los Palacios. Su recuerdo permanece entre los palaceños que peinan sus canas y algún joven que lea esta crónica.

La Logia “Montecristi” le abre sus puertas al VH:. Higinio el día 4 de Septiembre del año 1925, para concederle la iniciación masónica. Fue ascendido a Compañero Masón el 11 de Diciembre del año 1925 y la Sublime Cámara del Medio lo viste de Maestro Masón en la sesión correspondiente al 12 de Febrero del año 1926. En los momentos de su iniciación contaba con 32 años de edad, estaba soltero y era de profesión comerciante.

Con fecha 1 de Marzo del año 1929 solicita Carta de Retiro, afiliándose nuevamente a “Montecristi” el 12 de Octubre del año 1941. Durante su vida masónica en su logia solamente ocupó los cargos de Presidente de la Comisión de Hacienda en los años 1960 y 1961.

Sus múltiples giras al extranjero y los constantes ajetreos de su vida pública, no le permitieron desarrollar una labor fraternal intensa. No obstante, fue un excelente masón por los continuos servicios prestados a sus hermanos y a la logia. Así como, por su intachable conducta y humano proceder, que enaltecía y glorificaba la Institución Masónica. Su vida se apagó el 12 de Diciembre del año 1961. Contaba al morir 67 años de edad.

Al recordar a este virtuoso palaceño, digno masón y excelente caballero, acuden a mi mente conceptos de la filosofía platónica, en cuanto a la verdadera belleza y digo: “Que Hermoso Fuíste, Hermoso Feo”.